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Samalea: García decía que el disco empezaba blanco, se iba poniendo negro y culminaba patriótico

Por Agencia Télam

23-05-2020 03:30

Abordado desde un concepto minimalista en donde los sonidos de teclados y guitarras dialogan de manera analógica con la batería, "Filosofía barata y zapatos de goma" permitió un modo de elaboración que favoreció ampliamente a Fernando Samalea por sobre otros músicos, al permitirle interactuar de forma privilegiada con Charly García a lo largo de todo el proceso.

Consultado por Télam, el músico apeló a su prodigiosa memoria y compartió vivencias y sensaciones vividas en aquella primera mitad de 1990.

Télam: Cuando aparece la idea de hacer el Himno, ¿se estaba grabando el disco? ¿Qué pasó luego de que registraron una primera versión la misma noche del 25 de mayo?

Fernando Samalea: Claro, justo estábamos grabándolo en el Estudio Panda con el ingeniero Mario Breuer y, apenas tomó el casete que le dio "Masita" en la sala, lo levantó y dijo, clarividente: "Muchachos, mañana lo hacemos de nuevo sobre la multitrack y entra en el disco, ¿ok?". Al día siguiente repetimos la ceremonia, ubicando el set de teclados y la batería enfrentados en el fondo, separados por un vidrio. Como llegábamos al lugar bien entrada la tarde, doy fe que la versión se grabó tras una trasnochada, cerca de las 9 de la mañana. Fue una única toma. Luego, otro día, García le pidió al Negro (Carlos García López) que tocase una suerte de solo de guitarra en la parte final, así como a (Fernando) Lupano una línea de bajo en esa misma parte, y la dio por finalizada.

T: ¿Qué recuerdos tiene del clima en el que se grabó el disco?

FS: Veníamos de actuar en The Ritz de Nueva York y la moral estaba por las nubes. Bueno, así era siempre que él encaraba un nuevo álbum. Esta vez quería tocar todos los instrumentos y no recurrir a una banda completa (como había hecho en "Piano Bar" con los GIT y Fito, o en "Cómo conseguir chicas", con nosotros Los Enfermeros), para contar solo con un baterista, al menos al principio de la grabación. Buscaba el mismo criterio minimalista que ya había logrado junto a Willy Iturri en "Yendo de la cama al living", y el que a mí supo tocarme en suerte otras veces. Así llevamos al estudio la TR 808, con sus sonidos de congas, claves y claps, y la batería acústica Yamaha Recording, más su arsenal de teclados y guitarras. Pautadas por él mismo la mayoría de las bases con maestría, fue sumando al resto de los invitados.

T: ¿Qué apreciación hizo de las canciones en aquel momento y cómo las escucha ahora?

FS: Me encantaba el momento, entre hippie y ultra moderno, con canciones como "Reloj de plastilina", "Gato de metal", "Curitas", "Solo un poquito nomás", la versión de The Byrds o la que le da nombre al disco, que tiene algo muy romántico y hasta pude colar un poquito de bandoneón. El video que rodaría más adelante es elocuente, y muestra la esencia de lo que escribió. Todo el proceso de registros fue divertidísimo. Se acercaron un montón, desde Fabi (Cantilo), Hilda (Lizarazu), (Andrés) Calamaro, el Negro, Lupano, el Zorri (Fabián Quintiero), Nito (Mestre) y Rinaldo (Rafanelli), a Lolita Torres o los bronces de Pablo Rodríguez, Richard Nant y "Bebe" Ferreyra. García solía decir que el disco empezaba blanco, se iba poniendo negro y culminaba patriótico.

T: Charly siempre experimentó mucho con los sonidos ¿Recuerda algún "truco" en particular?

FS: En una parte de "Curitas", usamos el truco de percutir con palos de batería sobre las cuerdas del bajo Rickembaker de Charly, mientras él cambiaba las notas con su mano izquierda sobre el diapasón, para lograr un efecto rítmico. Se lo copiamos a Gene Krupa, quien ya solía hacerlo en los años 40 junto a su contrabajista. Para completar el ritmo de la canción, Lolita Torres agregó unas castañuelas. Acabo de recordarlo. ¡Lo olvidé incluso para mi libro!

T: ¿Sentía en esos días que Charly estaba cerrando una etapa?

FS: Él es cien por ciento futurista, así que sin duda estaba abriendo un nuevo juego, sin mirar atrás. Y en lo personal, grabar nuevamente con Charly era abrir otra etapa, más que cerrar una. Hasta el día de hoy, sigue siendo mi artista favorito. (Télam)