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Proyecto Da Silva presenta un disco conceptual plagado de sonidos electrónicos

Por Agencia Télam

20-01-2020 12:00

A contrapelo de los actuales modos de consumo musical, el grupo Proyecto Da Silva se animó a realizar un disco conceptual, titulado “Ey Amigo”, en el que experimenta con un rock electrónico plagado de paisajes sonoros que navegan entre el baile y la contemplación.

“El disco está dedicado a un amigo nuestro. La temática es la vida misma, con sus cosas buenas y malas. Habla de esos shocks que te cambian para bien o para mal. Hay una analogía con lo musical, porque tiene mucho de electrónico”, explicó a Télam el tecladista Fernando Larrosa.

En efecto, este tercer trabajo del grupo que completan Stanley Rosso, en voz; Pablo Chalub, en guitarras; Nicolás Sánchez, en bajo; y Manuel Trejo, en batería, presenta un tratamiento sonoro en el que todos los instrumentos fueron pasados por sintetizadores, lo cual dota al disco de un sonido uniforme.

En tal sentido, el carácter de disco conceptual no sólo está dado por la temática de sus letras, en donde la banda elige decirle cosas a su amigo a través de ellas; sino también por motivos musicales y sonidos que se mantienen a lo largo de todo el trabajo.

La placa del grupo nacido en 2013 cuenta con Ignacia, Robinho Cassares y Nicolás Aimo como invitados y tuvo a Ezequiel Spinelli como productor asociado a la banda.

El disco vio la luz en noviembre y, aunque todavía no fue presentado en vivo de manera oficial, sus temas ya fueron interpretados en público en diversos shows realizados a lo largo de 2019.

Télam: ¿Hubo algún tipo de planteo interno sobre la conveniencia de sacar un disco conceptual en tiempos en donde el consumo musical se da de forma aleatoria e incidental?

Fernando Larrosa: No nos paramos a pensar si convenía o no hacerlo. No nos atamos demasiado a las formas de consumo, sino que tratamos de jugar con eso. Es como que vamos en contra de algunas cosas si nos parece que nos rinde más. No hablo de un rédito comercial, sino de un rédito artístico. Es un disco que dice estas cosas y las dice de esta manera.

T: ¿Imaginaron un escucha ideal para el disco?

FL: Pensamos en un público parecido a nosotros, inquieto, que no se queda con lo primero que le viene dado. No es para un público masivo ni mucho menos. Es para gente que le gusta cerrar los ojos y volar, como me pasó a mí con Pink Floyd o con Radiohead. Esa música que te lleva de viaje más allá de la situación en la que estés.

T: ¿Costó encontrar el sonido del disco?

FL: Lo fuimos buscando mucho en estudio, con máquinas, sintetizando todos los instrumentos. Llevó tiempo pero fue divertido. Trabajamos con un técnico y un productor que conocemos mucho así que es fácil proponer cosas.

T: ¿Sienten que este disco es producto de una búsqueda sonora que empezó con los otros discos?

FL: Hay una continuidad. El primer disco fue más orgánico, más tocado con sonidos habituales de una banda de rock. El segundo tuvo algunas cosas más electrónicas y pop, algo intermedio. Este tiene más lo electrónico como base. En el disco anterior, lo electrónico se acomodó a lo que había; este surgió desde esas bases electrónicas. Arriba de eso se montaban las canciones. Hay una continuidad, pero también hay un poco de ruptura. (Télam)