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Patricio Abadi: En teatro, cuando el deseo se consuma se acabó la escena

Por Agencia Télam

13-01-2020 02:30

Patricio Abadi es autor, director y protagonista de "Flashes", una pieza difícil de clasificar por su carácter abierto, con un hombre y una mujer que comparten el mismo padre y una fuerte atracción entre sí, en la que está acompañado por Caro Babich, y se ve en El Camarín de las Musas.

Con mezcla de otras piezas de su autoría, Abadi juega con la ficción y la realidad como elementos de desafío a la platea de la sala ubicada en Mario Bravo 960, barrio porteño de Almagro, los viernes a las 20.30.

En diálogo con Télam Abadi señaló: "Hay una dialéctica interna en mi obra, personajes que deambulan por diferentes espectáculos y entran como si fueran intrusos a mezclarse con criaturas más jóvenes. A veces experimento y si la nueva obra los expulsa sé escuchar eso".

Télam: ¿En este caso sucedió?

Patricio Abadi: En la función de estreno me di cuenta de que el carnicero era un extranjero, así que no entra más; por lo tanto "Pato" -mi personaje- deberá generar una nueva criatura en ese espacio que deja vacante el carnicero, que volverá con la frente marchita pero en alto a "Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío".

T: ¿Le divierte jugar con la mentira-verdad? Hay personajes que se los supone en determinado estado y eso no es así.

PA: Me parece una forma verosímil de generar ficción, me resulta inquietante. Creo que si se establece de manera demasiado explícita lo que es mentira y lo que es verdad, no está ese territorio de ambigüedad que genera preguntas y mantiene cierta inestabilidad necesaria para la atracción.

T: ¿Cuánto hay de autorreferencial en lo que se cuenta en la obra?

PA: Bastante, un 65% aproximadamente.

T: Describa el papel de las proyecciones y los lentes 3D usados en "Flashes".

PA: Son "flashes", columnas de este edificio inestable y veloz que es nuestra vida-obra en la contemporaneidad. La incorporación de 3D y audiovisuales a cargo del artista visual Demián Ledesma Becerra tiene que ver con mi voluntad como director de generar una polifonía que lleve adelante la historia, ya que quienes siguen mi obra saben que suelo ser más artesanal y suelo hacer foco en el binomio texto-intérprete. Pero siempre trato de aprender y amplificar mis posibilidades a la hora de contar.

T: Hay dos elementos que predominan: el deseo contenido y el humor. ¿Cómo se lo plantea?

PA: En teatro, cuando el deseo se consuma se acabó la escena; si se suspende o posterga crece la tensión. Y al humor no lo busco, tengo una mirada un poco corrida a veces y aún en las situaciones más comprometedoras la asociación de mi cerebro conduce hacia lugares un poco disruptivos que por contraste despiertan hilaridad.

T: En todo momento el incesto planea sobre la escena, aunque ambos intérpretes se comportan distinto. Ella parece dispuesta a involucrarse y el varón es más distante.

PA: Ella, "Natasha", que interpreta Caro Babich, fue pensada como una mujer más resuelta, más al frente, en pleno "insight" de su identidad, en un momento de crisis pero también de ebullición. Está en estado de angustia, en estado de romper con su vida anterior y en estado sexual. Mi personaje, su medio hermano, llega más golpeado y no piensa que una chica como ella vaya a reparar en él; entonces le llega casi como un regalo del cielo que tarda en creer que sea real, pero luego lo quiere atesorar.

(Télam)