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Miguel Zavaleta: El humor era nuestra moneda de cambio, pero ahora se puso todo demasiado serio

Por Agencia Télam

10-11-2020 02:30

En medio de lamentos por la pérdida del humor en el rock argentino, entre otras críticas que desliza al analizar la escena actual y la secreta intención de rescatar ese espíritu, junto a la interpretación de "música que suene real", Miguel Zavaleta, el recordado líder de Suéter, abordará este sábado 14 un show en vivo por streaming.

"Extraño ser", nombre con el que fue bautizado este espectáculo que desde las 21.30 podrá seguirse por la plataforma Passline, nació a partir de "las ganas" que sintió su protagonista de "salir a tocar" y moverse, tal como le contó a Télam; y servirá de excusa para repasar clásicos del repertorio del popular grupo que lideró en los años `80.

"Los pocos streaming que vi no los soporté mucho. Todos me parecieron muy contenidos. Este va a ser divertido. Tengo muchas ganas de tocar en vivo y eso, para mí, ya no es sinónimo de estar ahí sentado, o como cuando era chico, que salía alguien con una guitarra eléctrica y ese era todo el espectáculo. Acá algo vamos a hacer", dijo Zavaleta, al marcar diferencias.

En tal sentido, recordó que la movida de la que fue protagonista en los `80, que renovó al rock local, "valorizaba muchísimo lo visual" pero lamentó que "ahora estamos en una época que se ubica totalmente en las antípodas".

"No se está usando la parte visual para contar historias, para la fantasía. Se usa para mostrar gente y, en la mayoría de los casos, chicas moviendo la cola", sentenció el músico, quien prometió que su show intentará "tener algo de calidad y música que sea real, no eso de dejar un bajo y una batería sonando como una licuadora".

Pero entre las críticas deslizadas a la escena actual, el creador de éxitos como "Amanece en la ruta", "Mamá plánchame la camisa" o "Vía México", entre otros, resaltó especialmente a la pérdida del humor que pareciera evidenciarse a partir de las características de las nuevas propuestas.

"Cuando empezamos, a principios de los `80, todos teníamos humor. El humor era nuestra moneda de cambio. Yo medía la vida en cantidad de risas. En los `90 aparece un público que no tenía idea de donde veníamos nosotros. Veníamos de Woodstock, de admirar eso, gente de amor y paz, risas, color, alegría, estética", detalló.

Y concluyó: "Llegan los `90, se pone de nuevo de moda el punk, que había casi desaparecido, y eso te marca el pulso. El punk es un montón de gente con cara de enojada, escupiendo. Se impuso gente que no se ríe ni aunque le hagan cosquillas. En los `90 fue todo muy serio y, si lo ves ahora, también. Todo es terriblemente serio".

En una charla con esta agencia, Zavaleta dejó en claro sus posturas en torno a la manera en que entiende que debe encararse un show por streaming, como el que dará el sábado, en el que promete músicos invitados y la presencia de una bailarina; y planteó un duro diagnóstico en torno al rock argentino.

Télam: Considerando que los `80 se caracterizaron por la importancia que se le daba a lo visual, ¿encuentra esta nueva modalidad del streaming como un desafío que le permite explorar nuevamente esos terrenos?

Miguel Zavaleta: Es un desafío, pero es como que el desafío, para cierto tipo de músico como yo, empezó hace tanto tiempo. Esta fue la industria más vapuleada en el mundo, y en la Argentina más. A la gente ya no le interesa la música, por eso pasa lo que pasa con los derechos de autor. En la Argentina, la música no importa y, por ende, los músicos no importan.

T: Pero precisamente, ¿no siente que tiene una especie de misión en el sentido de mantener vivo ese espíritu que existía en los `80?

MZ: A mí lo que me importaría en el plano terrenal es poder tocar. Yo sentí una especie de misión divina, como también sentí que era un hombre absolutamente romántico. Con los años, esas me parecieron más que virtudes, patologías. Hoy en día no me siento orgulloso de ser romántico. Quizás me doy cuenta que es un poco una neurosis. No siento que haya algo romántico dando vueltas en el aire. Yo toco para divertirme, para pasarla bien. Lo único a lo que aspiro es a ser un artista, entregar arte, crear cosas que me hagan bien. Si les dan placer a otra persona, ya no necesito más nada. De alguna manera, hubo una pequeña misión sagrada en su momento, pero quedamos algunos soldados que no creo que sintamos que estamos en una misión ahora.

T: Sin embargo, hay una reafirmación en el plano estético en lo que ofrecen.

MZ: No tengas dudas que mi misión personal es hacer las cosas cada vez mejor. Y no tengas dudas que, salvo alguno que otro que tenga más necesidad de plata, si es un verdadero artista, es algo que no puede soslayar. Como en cualquier actividad humana, hay que profundizar y tratar de ser el mejor vos en eso. Es casi lo único que me preocupa.

T: Se refirió antes a la pérdida del humor en el rock. ¿Qué se resignó con eso?

MZ: Con el humor decís la verdad, decías las cosas más duras o las das a entender. Esa creo que es una de las funciones del humor. Ese choque de lo erróneo con lo corriente es lo que da la explosión. Hay que encontrar un punto medio en donde nos podamos reír de nosotros sin burlarnos del otro. Pero es desde el humor donde más se puede decir. Ahora te aparecen estos troncos que no saben ni afinar pero ponen cara seria, el público se piensa que es algo serio. Igual es raro todo esto, porque en una época sin humor, te obligan a que todo tenga que terminar en una fiesta. Los recitales tienen que ser una fiesta, que la gente baile, vamos las palmas o canciones que te dicen cómo tenés que moverte. ¿Por qué? No toda la música tiene que terminar en tono de fiesta, si no a Mozart o a Wagner no los podés ni mostrar. (Télam)