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Memorias del horror en un subsuelo del microcentro porteño

Por Agencia Télam

03-07-2019 05:30

Los directores Oriana Castro y Nicolás Martínez Zemborain, recordados por “Sin censura”, hacen memoria de un lugar como muchos otros de la ciudad de Buenos Aires, donde alguna vez tuvo lugar el espanto, en su documental “Segundo subsuelo”, que se estrena mañana en el Centro Cultural de la Cooperación.

En 1987, cuando Fernando Spiner rodaba "Ciudad de pobres corazones", con eje en el disco de Fito Páez, en los subsuelos de las Galerías Pacífico, uno de los técnicos, el portugués Arturo Santana, identificó el dibujo de las baldosas de ese lugar como el de donde estuvo detenido-desaparecido y torturado en 1976.

Más tarde, la majestuosa construcción neorrenacentista de finales del siglo XIX del arquitecto Roland Le Vacher para las tiendas Au Bon Marche, fue reciclada como centro comercial de varios niveles, rescatando algunos detalles arquitectónicos del original, más allá de sus fachadas, pero sin recuerdo alguno que registe lo ocurrido.

Télam: ¿Cómo se vincularon con el tema?

Nicolás Martínez Zemboirain: Conozco al Arturo Santana desde mi infancia, no sé en que momento de mi vida me habrán contado los detalles pero los tenía incorporados a pesar de que no les había prestado demasiada atención. Cuando empezamos con Oriana a involucrarnos y pensar en la idea de hacer una película apareció Pablo López Coda, el arquitecto investigador de arqueología urbana que aporta la identificación de las baldosas, que con su historia personal terminó de darle forma.

T: ¿Qué tan fácil o difícil es encontrar el lenguaje de un documental más allá del tema que aborda?

OC: Es difícil, creo que la clave está en hacer lo que uno siente que tiene que hacer de la manera en que se cree más capaz de hacerlo. La estructura final la encontramos con nuestro montajista, Emiliano Serra, en la isla de edición. No digo que llegamos a ciegas, pero muchas veces en rodaje y en entrevistas las cosas terminan funcionando de manera diferente a la que uno pensó.

MZ: Nos guiamos por estructuras clásicas, no nos cargamos sobre la espalda demasiados preconceptos de si lo que estamos haciendo es más o menos clásico o novedoso. Creemos en los entrevistados, en sostener el tiempo necesite la mirada de quién habla. Nos ponemos en lugar del espectador y la duración de la película es fundamental, que sea amena cuando hay tanta información y a veces tan dura.

T: La ciudad esconde cosas que están a la vista pero nadie ve...

OC: Sí, es algo que nos inquieta e intentamos volcarlo en la película. Lo que contamos puede sorprender pero no es un secreto, y la ciudad lamentablemente tiene muchas historias como esta, por eso en cierta medida trabajamos a Arturo sin detenernos demasiado en detalles personales, como una historia de tantasÂ… La mirada de la ciudad sobre un manto de sospecha es certera y algo que sostenemos es que cuando un país esta bajo una dictadura todo el país se convierte en un centro de concentración.

T: No será igual la sensación que se tendrá el caminar por las Galerías Pacífico después de conocer esta historia...

NMZ: Eso quisimos. Deja muy en claro que muchos espacios aún no se conocen y fueron centros clandestinos y sirvieron para concretar el sistema de represión ilegal. También instala la idea de la cercanía con el horror en donde muchas veces parte de la sociedad no quiso o no pudo saber, pone de manifiesto la cotidianidad de uno conviviendo con la reprensión.

OC: Hay algo de lo que dice Nico, es difícil aceptar y recordar que el infierno esta ahí, a la vuelta de la esquina.

T: ¿Cómo trabajaron la yuxtaposición de testimonio y arquitectura?

NMZ: Se dio de forma directa y fluida una vez que apareció López Coda, pieza clave para que la película se terminé armando. A partir de ahí convivieron las dos historias que son de búsqueda y de perdida, atravesadas por un denominador común que no solo es el espacio físico que transitan sino una sociedad que borra, oculta y desatiende su historia.

OC: La arquitectura nos dio la posibilidad de darle una representación a algo importante para nosotros y que necesitábamos volcar en la película de alguna manera que tiene que ver con la reconstrucción de la memoria histórica como un gran rompecabezas del que todos tenemos una pieza, un ejercicio artesanal y muy concreto, muy material. (Télam)