espectaculos

Mauricio Kartun y Pompeyo Audivert, nombres esenciales de la temporada 2019

Por Agencia Télam

23-12-2019 02:15

Obras como "La vis cómica", en la que Mauricio Kartun sigue con su investigación sobre el teatro, el lenguaje, la naturaleza de lo argentino y el sentido de la vida, o "Trastorno", en la que Pompeyo Audivert disecciona un texto de Florencio Sánchez para apuntar a la actualidad y a la locura, justificarían por sí solas la temporada teatral que terminó.

La primera sigue el camino que Kartun tomó por lo menos desde "Ala de criados", hace ya una década, y continuó con varias piezas hasta la incombustible "Terrenal", y es la concepción de una obra como hecho total que nace en la escritura y termina en la dirección y la puesta por propia mano, unida a un rastreo por la historia y la idiosincrasia nacionales, que él mezcla naturalmente con la esencia teatral.

En "La vis cómica" muestra a un elenco de andrajosos españoles que recala en la Buenos Aires del siglo XVI en busca de una gloria escénica que les es esquiva, ya que allí no hay teatros ni cultura teatral, pero el texto parece referirse a muchas conductas actuales en el mundo de los camarines y junto a la labor de los cuatro intérpretes -Mario Alarcón, Luis Campos, Eduardo Cutuli, Stella Galazzi- construye un espectáculo verdaderamente mayor, que felizmente será repuesto en el Teatro San Martín en febrero.

Oropeles parecidos logra Audivert, en un papel femenino que encarna con maestría en el rescate de un drama -"El pasado"- que Sánchez escribió hace un siglo acerca de otra decadencia parental, aun peor que la de "En familia" en la que el ocultamiento de hechos socialmente graves, incluido el incesto, sorprenden por lo frontal y contemporáneo.

El gran actor y director -que comparte la segunda tarea con su habitual colaborador Andrés Mangone- vuelca en el escenario una teatralidad pasmosa en la que la tragedia se pauta con jugosos pasos de comedia e inesperados apuntes sobre la sociedad contemporánea, y al mismo tiempo luce ejemplos de escenografía y luces, además de un elenco espléndido.

Dentro de los clásicos que suelen despertar expectativas el San Martín montó un curioso "Hamlet", de William Shakespeare, al que Rubén Szuchmacher brindó en una versión de más de tres horas con dos intervalos, para mayor lucimiento del protagonista, Joaquín Furriel, y con toda la maquinaria de la sala Martín Coronado, que agotó localidades y por esa razón será repuesta.

En ese mismo ámbito se vio el díptico "Colaboración/ Tomar partido", que Marcelo Lombardero dirigió sobre textos de Ronald Harwood y con Osmar Núñez como cabeza de elenco, cuyas historias referían a músicos y literatos famosos en la Alemania nazi, también con lujos de escenografía, luces, maquinaria y un elenco en el que también se lucieron Romi Pinto, Lucila Gandolfo, Boy Olmi y Sebastián Holz.

"Fedra", del español Juan Mayorga, recoge el mito griego de la joven reina enamorada del hijo de su marido y tuvo una potente versión en manos de Adrián Blanco, quien utilizó el achatado espacio de la Cunill Cabanellas y lo transformó en un espacio de lucha, con el deseo de la protagonista Marcela Ferradás a flor de piel y un impactante Horacio Peña en el papel de su criada.

El Teatro Cervantes-Teatro Nacional Argentino se caracterizó por una programación extensa y variada, aunque la conducción de Alejandro Tantanian fue para algunos polémica, y entre otras obras despertó interés "Un domingo en familia", de Susana Torres Molina, con dirección del notable Juan Pablo Gómez, sobre la historia verídica de un militante montonero que en 1975 fue traicionado por su afán de vivir normalmente.

Allí mismo se vio "Edipo Rey", de Sófocles, en versión de Elisa Carnelli y Alberto Ure, en la que Cristina Banegas como directora y también adaptadora intentó reconstruir los aires iconoclastas del recordado maestro, con un esforzado trabajo de Guillermo Angelelli como protagonista, la presencia siempre impactante de Raquel Ameri, la escenografía de Juan José Cambre y algunos desaciertos en el casting.

Un fuerte paso en falso en el complejo de Córdoba y Libertad fue "Tadeys", de Albertina Carri y Analía Couceiro sobre un texto de Osvaldo Lamborghini, acerca de identidades sexuales y sociales que abundó en pasajes sadomasoquistas y un lenguaje abusivo, al que ni siquiera la presencia de Diego Capusotto en un papel absolutamente convencional pudo rescatar de la apatía. (Télam)