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Los guitarristas negros de Gardel y la transformación del tango en un siglo de historia

Por Agencia Télam

21-07-2019 12:30

Aquello que llamamos tango es una construcción sujeta a disputas estéticas, simbólicas y políticas, pero es claro que en su historicidad se expulsó de la narrativa a su origen negro, que sin embargo tiene notables huellas como, por caso, el guitarrista Guillermo Barbieri, quien se encontró hace un siglo con Carlos Gardel para terminar de modelar la transformación de ese género hacia una música de alcance masivo.

Hace un siglo, Barbieri conoció al dúo Carlos Gardel-José Razzano, en una fiesta en la que se celebraba la victoria de un caballo del stud Bastarrica, en el Bajo Belgrano de la ciudad de Buenos Aires.

"Terminada la fiesta nos despedimos y quedamos en que me tenían que hablar. Al otro día se apareció Razzano por el Teatro Esmeralda (hoy Maipo) donde yo trabajaba, cerramos trato y desde ese momento ocupo mi puesto", declaró Barbieri, pero los biógrafos de Gardel conjeturan que se trata de un recuerdo impreciso y ubican la escena en 1921 cuando, en rigor, se documenta la incorporación del músico como segunda guitarra de José "El Negro" Ricardo (1888-1937), también de origen afrodescendiente.

"Barbieri fue el que inventó el ritmo de tango para guitarra", aseguró alguna vez el guitarrista Juajo Domínguez, fallecido en febrero y que en 2018 había editado el disco "Juanjo Domínguez interpreta a Barbieri".

"Fue -sentenció- el segundo de Gardel, el guitarrista que lo acompañó literalmente hasta la muerte. No sé por qué razón los músicos de hoy no lo tienen en cuenta"

En la historia del tango, Guillermo Desiderio Barbieri (1894-1935) aparece más por haber compartido con Gardel su trágica muerte, el 24 de junio, en Medellín (Colombia) que por las 37 obras que le grabó el cantor. Fue el guitarrista que durante más tiempo lo acompañó ("Viejo smocking", "Pordioseros", "El que atrasó el reloj", "Preparate pál domingo", "Anclao en París").

Sobre el valor de su talento -y la comparación con los restantes guitarristas de Gardel- existen opiniones diversas, pero es seguramente quien mejor lo acompañó en el tránsito del criollismo al tango-canción.

Más reconocido es el carácter negro de José Ricardo, que nació en el barrio porteño de Balvanera y se forjó como un guitarrista de formación intuitiva en cafetines, academias y salones de baile.

Ricardo fue acompañante del payador uruguayo Juan Eugenio Sallet y en sus primeros trabajos con el dúo Gardel-Razzano su guitarra se limitaba a un acompañamiento rítmico, que luego se transformó justamente con al incorporación de Barbieri.

El "Negro" Ricardo fue también el primer guitarrista del Gardel solista que también contó con José María Aguilar, Angel Domingo Riverol, Domingo Julio Vivas y Horacio Pettorossi.

La norma de afinación de la época (nota "la" 412) exigía a los guitarristas un importante desarrollo para alcanzar la brillantez de sonido que quedó registrada en las grabaciones.

"El Negro" Ricardo trabajaba preferentemente el dedo pulgar en el bordoneo mientras que Barbieri trabajaba con dedos y uñas, y muy ocasionalmente con púas. Los guitarristas de Ignacio Corsini -el cantor que le hizo sombra a Gardel- Armando Pagés y Rosendo Pesoa trabajaban sin excepción con la guitarra sin púa, como se puede ver en la película "Ídolos de la radio" de 1934, en la que Corsini canta la zamba "Por el camino".

La presencia de los negros en la historia del tango ha sido invisibilizada (o insonorizada), pero el primer documento escrito en que aparece la palabra "tango" data del 11 de noviembre de 1802 y es un boleto de compra-venta de un "sitio de negros" en el barrio de La Concepción (actual Constitución).

"En Argentina nunca se puso demasiado énfasis en identificar los orígenes o la influencia africana del tango; por el contrario, siempre se trató de ocultar esta realidad", afirmó el musicólogo Pablo Cirio, antropólogo del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega,

"Para nuestro orgullo blanco-europeo representa una piedra en el zapato, una mancha congénita que se ha intentado si no eliminarla, por lo menos ocultarla bajo la alfombra. Argentina no se diferencia de los demás países americanos por no tener población negra, sino por no reconocerla como parte integrante y viva de nuestra configuración sociohistórica e identitaria", puntualiza.

La presencia negra atraviesa toda la historia de la estética, en los músicos, en las letras, o en las especies asociadas, como la milonga.

"El Entrerriano", es la pieza que marca el comienzo de la denominada Guardia Vieja y fue compuesto en 1897 por Rosendo Mendizábal, un argentino descendiente de negros esclavos.

También tiene ese origen el pianista Horacio Salgán, que siempre destacó la influencia en su música de la música negra, aunque en su caso, por su innegable lugar de excelencia, se la presentó como un matiz más de su música moderna, elegante y vanguardista. (Télam)