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Los Calzones lanzan Chamuyo y vuelven a tocar a Buenos Aires después de 12 años

Por Agencia Télam

29-07-2019 02:15

Los Calzones lanzó "Chamuyo", un sólido trabajo de estudio que da cuenta de más de tres décadas de historia y que rompe con 12 años de silencio creativo, además de anunciar su presentación en una sala del barrio de San Telmo en octubre.

La banda que se formó en 1988 y que comanda Pingüino (voz y teclados), Pitulo (guitarras), Pájaro (bajos), Gargamel (trombón), Azrael (trompeta) y Kamión (batería y percusión), atraviesa con "Chamuyo" distintas tonalidades del ska.

El noveno disco de estudio -que sonará el 25 de octubre en La Trastienda- contempla canciones como "Una vela", que recorre una experiencia personal en clave de cumbia y ska, y otras más picantes como "Caras y caretas" o "Garca", que conjugan ska rabioso y bronca por la indiferencia de los políticos.

A lo largo de los trece temas que lo comprenden, también se destacan el reggae de "Nada es igual" y "La Tierra acelera", que alerta sobre la discriminación a escala global; "Causa y consecuencia", contra el consumismo, y "Almas radiactivas", con la participación de Sr. Flavio (Los Fabulosos Cadillacs), sobre el milagro de las relaciones humanas.

-Télam: Volvieron al ruedo con "Chamuyo", no es un título que pase desapercibido...

-Pingüino: "Chamuyo" es una palabra legendaria y con una actualidad increíble desde donde quieras verlo. Es la palabra más representativa del momento que vivimos en la Argentina. Somos apartidarios, no nos interesa ser de un cuadro porque el fútbol no es como la política, acá algunas personas toman el poder y deciden qué nos favorece y nos perjudica. Nosotros nos encargamos de exponer las mentiras, a nuestro criterio, y mucha gente puede estar de acuerdo o no. Es parte de la vida.

- T: ¿Cómo se fue gestando esta vuelta de Los Calzones?

- P: Nunca nos fuimos, solo nos refugiamos en la naturaleza de Bariloche. Quisimos enfriar la situación y disfrutar de la familia después de tantos años de shows y giras, pero seguimos tocando y componiendo.

- T: ¿Qué los ahogaba?

- P: Nos alejamos de la exposición, veníamos de muchas giras y shows. Si no nos tomábamos un tiempo, nos hubiésemos quedado sin amor ni energía. Hay un momento en el que todo empieza a ser automático, y no está bueno que el arte sea como la máquina de chorizos.

- T: ¿De qué modo se refleja esto en "Chamuyo"?

- P: En la energía, y no es sencillo plasmarla en una grabación en la que a veces hay que repetir seis o siete tomas de una canción, porque probablemente en la tercera uno ya se cansó. También hay diferencias en la composición, participamos todos sin egos ni rencores y esa es una de las fórmulas que nos mantiene unidos hace más de 30 años. Tuvimos modificaciones en los arreglos y en la forma de grabar, por ejemplo algunos micrófonos vintage. Nos dimos lujos que como grupo si no tenés historia es difícil lograr por cuestiones económicas. Lo disfrutamos.

- T: ¿Qué recordás del comienzo de Los Calzones?

- P: Nacimos cuando el ska empezaba a caer. En los 80 estuvo de moda y cuando aparecimos, a finales de la década, la prensa nos mató porque tocábamos mal. Aún desafinando convocábamos un montón de gente. Todo era prueba y error, y eso también hizo que nos fuésemos reinventando, pero no sentimos la necesidad de renovar el género hasta después de la gira por Latinoamérica y Estados Unidos cuando cumplimos 15 años de historia. Y cuando pasó eso hicimos un disco más fuerte y endurecimos las letras, esa fue la propuesta general.

T: ¿Dónde se encuentran Los Calzones ahora?

- P: En "Chamuyo". Del primer al segundo disco hay fuertes diferencias sonoras y en calidad de composición y forma de tocar; entre el segundo y el tercero también... En todos pasa lo mismo, pero nos damos cuenta de esa evolución solo cuando miramos de lejos. En este último disco tiene ese salto, y un desafío que estuvo en demostrar estas tres décadas de vida. "Chamuyo" resume 30 años de Los Calzones. (Télam)