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Kevin Macdonald: “Todos estamos conectados por los mismos deseos y temores básicos”

Por Agencia Télam

18-07-2020 03:45

El cineasta escocés Kevin Macdonald es el encargado de darle forma a “La vida en un día 2020”, proyecto documental producido por Ridley Scott y YouTube Originals que convoca a millones de personas en todo el mundo a filmar sus vidas el 25 de julio para contribuir a un filme colaborativo que dé cuenta de un día en la vida en la Tierra.

“Quiero que sea como el ojo en forma de mosaico de un insecto, con distintas imágenes que todas juntas dan una mirada de lo que es el mundo”, dijo Macdonald desde Londres, en charla telefónica con Télam.

Es la segunda vez que el realizador, ganador de un Oscar por el filme documental “One Day in September” (1999) y también director de elogiadas películas como “El último rey de Escocia” (2006), encara el proceso de seleccionar lo más significativo de entre miles de videos hogareños para confeccionar una retrato de la vida humana.

La cinta “La vida en un día” original recababa imágenes de videos caseros de las personas con la única condición de que debían ser filmados el 24 de julio de 2010; más de 80.000 videos fueron enviados entonces.

El resultado de ese experimento se presentó al año siguiente en el Festival de Cine de Sundance, pasó por salas de cine y luego se estrenó en YouTube, donde fue visto más de 16 millones de veces.

La propuesta ahora, en un momento muy particular de la vida en en el planeta por la pandemia de coronavirus, el cambio climático y las crisis migratorias, es registrar lo que cada uno desee durante las 24 horas del próximo 25 de julio y subirlo en el sitio https://lifeinaday.youtube hasta el 2 de agosto.

Una vez terminada, tal como la vez anterior, “La vida en un día 2020” se verá en el Sundance y en la popular plataforma de videos.

Télam: ¿Cuáles son tus expectativas para esta suerte de secuela?

Kevin Macdonald: Creo que va a ser una película que reflejará este período histórico en el que las cosas cambian tan rápidamente que no sabemos adónde se dirige el mundo. Tener la posibilidad de hacer otro filme como el que hicimos hace 10 años, que pueda “medir la temperatura” de la gente de la Tierra, es una oportunidad genial. La anterior fue hecha en un momento más simple, tanto en términos de cómo nos relacionábamos con internet como con lo político. Todo se ha vuelto mucho más complejo.

T: ¿Qué relación tenemos con internet ahora?

KM: En estos tiempos, casi todo el mundo en el planeta tiene algún tipo de acceso a internet, casi todos tienen acceso a smartphones o una cámara de video, así que esperamos que esta vez la película sea mucho más democrática, más diversa. Porque la primera vez el 50 por ciento de las personas que tuvimos en la película eran de Estados Unidos. Al mismo tiempo, internet se ha vuelto un lugar más complejo de navegar, un lugar donde la gente se presenta a sí misma en redes sociales con ciertos modos no necesariamente honestos acerca de su vida sino que exhiben una imagen idealizada de sí mismos, lo que creen que se espera de ellos.

T: ¿Creés que este momento que estamos viviendo va a hacer que los videos que envíen sean más oscuros que en 2010?

KM: No necesariamente, la gente no siempre se enfoca en cuestiones de contenido político, sino que elige mostrar cosas más íntimas, más tranquilas de su vida familiar, un escape de las preocupaciones del mundo. Recuerdo que la primera vez cambió la forma en que yo veía a los seres humanos; soy una persona pesimista y vi todo el material que nos enviaron y sentí con fuerza que la mayor parte de las personas son básicamente y en su corazón gente decente. Hubo mucha positividad, optimismo, generosidad por parte de ellos. Espero que eso pase de nuevo esta vez, porque sí es una época oscura.

T: ¿Cómo funciona el proceso de selección de los videos?

KM: Tengo un equipo de 30 personas que hablan muchos idiomas, que son todos editores asistentes a los que ayudé a entrenar para poder detectar lo que es interesante. Ellos ven cada video y lo clasifican en una base de datos, lo traducen al inglés cuando hace falta, lo encasillan con palabras clave como “drama familiar”, “día en la playa” o lo que sea, y le dan un rating de manera que yo puedo repasar horas y horas de los mejores.

T: ¿Cuál es el criterio a la hora de unir toda esa selección en una película?

KM: Son miles y miles de cámaras, cada una con un enfoque y una historia diferente, pero cuando das un paso atrás y los ponés en el orden correcto, componen la pintura del mundo. La primera película la ordenamos a través de la cronología, comenzando en la mañana, luego el mediodía y así hasta la medianoche. Funcionó muy bien, pero esta vez voy a intentar algo diferente, algo más climático, y una de las cosas que me interesa es usar la música para dar estructura. La forma en que estas películas pueden funcionar es si son una experiencia emotiva, más que una experiencia narrativa.

T: ¿Cúal dirías que es el impacto de YouTube en la cultura?

KM: Creo que es inmenso. Cuando hicimos la primera película se cumplía el quinto cumpleaños de YouTube y ya para esa época era muy influyente; ahora casi que no podés imaginar la vida sin ella. Como cineasta, YouTube es un recurso sin el que tampoco puedo imaginarme. En general, lo que cambió es la forma en que usamos internet y cómo domina tantas cosas de nuestra vida, lo que se nota mucho más ahora que estamos tanto tiempo en cuarentena.

T: ¿Pudiste encontrar, viendo y seleccionando todos aquellos videos en 2010, uno o más elementos que sean comunes a todo país, a toda cultura?

KM: Sí, más que ninguna otra cosa lo que aprendí es que todos estamos conectados por los mismos deseos y temores básicos. El deseo de amar a alguien y ser amado, nuestro miedo a la muerte, nuestro amor por el humor. Todos estos elementos son comunes para toda la humanidad, y cuando ves miles de horas de personas de distintas partes del mundo te das cuenta de que somos muy similares y que las diferencias culturales o religiosas, son en verdad superficiales. No son tan importantes. (Télam)