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Julián Midón pone a sonar su guitarra Casi como un sueño

Por Agencia Télam

25-08-2020 02:45

El músico y compositor Julián Midón presentará el jueves desde las 21.30 por streaming su premiado y reciente tercer álbum de sólo guitarra "Casi como un sueño", en el que apela a una paleta sonora que atribuye "a lo natural ya que se aprende música estudiándola, pero también escuchando a un pájaro cantar, observando una planta crecer y conectando con las emociones".

"Me gusta pensar que mi música va hacia ese lugar. Y a medida que conozco más música, incorporo más sonoridades para procesar y devolverlas a la naturaleza", postula Midón durante una entrevista con Télam.

Nacido y criado en el seno de una familia de artistas (es hijo del teatrista Hugo Midón y de la coreógrafa Mónica Penchansky), Julián además crea música para teatro y en su recital del jueves desde el Teatro Picadero y con localidades a la venta por Plateanet, también estrenará en público una guitarra de ocho cuerdas.

"Voy a incluir mis primeras experiencias compositivas con guitarra de ocho cuerdas, mi nuevo amor. Es una guitarra clásica con dos cuerdas agregadas hacia los graves hecha por el luthier Rodolfo Cucculelli", informa el músico egresado del Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo y del Berklee College of Music, y autor de los álbumes "Interno" (2010) y "Una ventana abierta" (2013).


Télam: ¿Qué significa "Casi como un sueño" en tu andar musical?

Julián Midón: Significa volver a conectar con lo puro y esencial de la música y la vida. Luego de distintas experiencias musicales sentí la necesidad interior de afirmarme en la composición e interpretación de música para guitarra clásica y potenciar las ideas a través de ese canal expresivo, que es donde creo que radica mi "singularidad dentro de lo colectivo".

T: ¿Sin el reconocimiento del Fondo Nacional de las Artes hubiera sido una obra a registrar?

JM: Sí, me parece que cuando uno tiene la posibilidad de ser premiado, seguramente es por un disco ya consolidado, solo que aún no salió. Lo que sí, es un reconocimiento que al menos en lo personal me resultó muy importante, más allá de lo económico. Que un jurado prestigioso de una institución así haya valorado mi música a ciegas me resulta muy significativo. Pero para que otros valoren la música de uno, primero tiene que aprender a valorarla uno. Saber darle el espacio y tiempo que necesita, jugársela desde lo económico y regarla todos los días como una plantita que si no recibe agua se muere.

T: ¿Qué sonoridades sentís que incorporaste para esta nueva experiencia?

JM: Todas las sonoridades que uno experimenta en su vida están presentes en la creación, al menos ese es mi caso. Permanentemente descubro nuevos rumbos musicales, últimamente conecté mucho con Naná Vasconcelos, Bach, Schumann, Hugo Fattoruso, Ricardo Vilca, músicas de la India... manejo un abanico de intereses sonoros bastante diverso y eso alimenta mi lenguaje musical.

T: En tu música conviven distintos géneros y también tocás la guitarra eléctrica ¿Cómo definirías tu vínculo íntimo con la guitarra criolla y acústica?

JM: Es que mi camino es raro, no es lo típico de empezar por el rock y luego estudiar "en serio", sino más bien al revés. Tuve contacto con la guitarra clásica desde el principio de mis andanzas y desarrollé desde muy joven una relación con el sonido natural de ese instrumento. Eso me permitió tener muy buenas aptitudes para trabajar el sonido de la guitarra eléctrica e incluso procesarla con efectos, cosa que también está dentro de mis intereses.

T: Entre "Interno", tu anterior álbum de sólo guitarra, y "Casi como un sueño" pasaron 10 años ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

JM: Cuando estábamos masterizando "Casi como un sueño" escuché bastante "Interno", para tener referencias. Es increíble cómo al alejarse de la obra uno puede dimensionarla de otra manera. Son dos discos que me dejan, no conforme (que para un artista puede ser contraproducente), pero si muy orgulloso de haber compuesto toda esa música y poder haberla tocado y grabado básicamente "en vivo", sin demasiado truco de estudio. En cuanto a las diferencias, creo que el tiempo me ha ayudado a madurar ciertas formas de utilizar los elementos técnicos y me gusta pensar que cada vez lo hago menos forzadamente.

T: ¿Tenés prejuicios en cuanto al formato virtual o te parece una herramienta con la que los artistas deberán aprender a convivir?

JM: Las dos cosas. Tenía muchos prejuicios, pero cambié en este contexto. Finalmente, parece ser que esto de lo digital que venía a arruinar todo lo humano puede ser también una vía de conexión. Todo está en cómo se lo use. El otro día vi una obra de teatro por streaming con todos mis prejuicios a cuestas y me sorprendí gratamente, me parece que es otra cosa, algo nuevo.

T: Al también componer para teatro ¿Existen piezas que saltan de un proyecto a otro o los territorios están claramente delimitados por vos?

JM: Cada obra es un pequeño universo. Cuando me sumo a un proyecto teatral, tengo algunas ideas previas pero también muchas ganas de generar lenguajes colectivamente. En ese sentido, me gusta recibir devoluciones de los directores, me gusta el desafío de interpretarlos a mi manera y devolverles algo que les dé un poco de lo que buscaban y un poco de lo que puedo aportar yo.

T: ¿Qué implicó trabajar en la nueva versión de "Huesito Caracú", uno de los clásicos de tu padre?

JM: Implicó muchas emociones y también una sensación de conciliación con un deseo muy profundo que inclusive compartíamos con mi papá. También me gustó el proceso creativo que hicimos, y el equipo artístico que se armó bajo la dirección de Emiliano Dionisi. Creo que valoramos la obra: la tomamos y la repensamos, no copiamos porque sí ni la tratamos como una pieza de museo. (Télam)