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Huesito Caracú, un regreso con gloria y con lograda actualidad

Por Agencia Télam

13-07-2019 12:30

A 18 años del estreno de su versión original "Huesito Caracú (el remolino de las pampas)" ratifica el sensible impacto de la propuesta creada por Hugo Midón con una visita que le es aboslutamente fiel y que se sostiene en un elenco excepcional bajo la dirección de Emiliano Dionisi en el porteño Teatro El Picadero.

La historia se desarrolla en un ámbito rural donde Huesito y sus padres (un trío integrado por Guido Botto Fiora, el Tata Fortunato Patricio Witis y la Mama Indalecia a cargo de una magnífica Laura Oliva) viven sin electricidad a causa de la decisión de la empresa local Tragaluz.

La compañía que comandan el Sr. Lux (el todoterreno Horacio San Yar, también a cargo del rol del Sargento Cepeda) y su hijo Cocorito (un eficaz, histriónico y odiable Roberto Peloni) no solamente no quiere invertir en el tendido hacia el rancho de los Caracú sino que es cuestionada por el valor de la tarifa que cobra por su servicio.

El conflicto realista en aquel abril de 2001 cuando se estrenó y todavía con contundente vigencia en el invierno de 2019 ratifica el carácter y la profundidad del teatro que Midón hacía para niños y que, como todo arte comprometido con su tiempo, es cuestionador y luce capaz de mirar más lejos.

La atmósfera telúrica y musical que envuelve la trama tiene como figura central a la banda sonora creada por Carlos Gianni, que en esta recreación adquiere un protagonismo mayor gracias a la batuta del guitarrista Julián Midón (hijo de Hugo).

Julián comparte en vivo con una banda integrada por Carolina Rodríguez (violín), Ignacio Long (bajo), Facundo Flores (percusión) y Bernardo Monk y Juan Presas (vientos).

El grupo desgrana con solidez zambas, chacareras, baladas, música bailantera y rap en certeras canciones que son parte del relato y que el elenco actoral canta y baila con soltura y precisión.

Ese ropaje sonoro y la decisión de Dionisi de usar la totalidad de la sala como ámbito para la recreación, hace que las luces permanezcan encendidas y el elenco haga un despliegue físico notable irrumpiendo por diferentes lugares en distintas acciones.

Allí destacan la versatilidad de la dupla Leandro Chavarría y Ramiro Delgado quienes como El Ángel y El Chuza, respectivamente, asumen diversos roles dentro del cuento que tiene su raíz romántica en torno a La Flor Silvestre (Vanesa Butera), la joven novia de Cocorito que termina enamorada de Huesito.

Esa disputa por el amor de la muchacha le añade un condimento sensible al asunto de fondo por el servicio de luz, que genera una movilización donde el Tata toca el bombo, la Mama porta el cartel “No pague la luz” y se exige “controlar el medidor” y “pagar lo justo”.

Allí Huesito, quien encabeza la manifestación, logra convencer al par de policías de que no los reprima “si íbamos al mismo jardín de infantes y somos todos de Chacarita” y se trenza directamente con Cocorito después de que el joven empresario le recrimine al Sargento por tener en sus filas a dos subordinados que pasaron por algún tipo de escolarización.

Con algunas semanas en cartel, “Huesito Caracú (el remolino de las pampas)” llega a las vacaciones de invierno como una propuesta de alto impacto que recoge las mejores virtudes del teatro musical en clave social y, de paso, opera como tributo al legado de Midón.

Con coreografías de Gustavo Carrizo, escenografía y vestuario de René Diviú y el diseño lumínico de Leandro Crocco, la pieza puede verse los sábados a las 17 y los domingos a las 16, pero a partir del 23 habrá funciones de martes a domingos a las 17 en la sala ubicada en Pasaje Santos Discépolo 1857 de esta capital. (Télam)