espectaculos

Goldoni y Shakespeare ante dos formas de encarar la diversión

Por Agencia Télam

05-07-2019 01:30

Los directores Luciano Suardi y Jorge Azurmendi tienen a su cargo "El adulador", de Carlo Goldoni, y "Mucho ruido y pocas nueces", de William Shakespeare, respectivamente, con propuestas diversas sobre cómo adaptar y presentar esas comedias de los siglos XVIII y XVII que coinciden en la cartelera porteña.

Según el director Suardi, es improbable que "El adulador" se haya estrenado antes en Buenos Aires y, de la versión que a él le llegó desde España, eligió uno de los dos finales que tenía: escrita en forma obligatoria por un severo contrato que ataba al autor a un empresario de Mantua, Goldoni se aleja de las clásicas personificaciones de la "Commedia dell'arte" e ingresa en otras categorías.

Hay un gobernador de pocas luces (Guillermo Arengo), vago, torpe y de pocas luces, cuya mujer (Noralih Gago), grosera y autoritaria, toma todo lo público como ganancia personal, se apropia de un anillo que el pretendiente de su hija (Francisco Lumerman) intenta regalar a la muchacha -y aun imagina ser destinataria de sus favores- y en medio de ese ambiente corretea un funcionario (Alejandro Awada), hombre gris de la gobernación y el adulador del título.

La comedia describe con mucho humor lo cotidiano de esa supuesta gobernación de la ciudad puerto de Gaeta, donde el adulador -un personaje que parece venir de Molière- estafa a todo aquel a quien pueda sacar dinero, pretende a jovencitas inapropiadas, maltrata a la servidumbre, hace tomar preso a un comerciante a cuya mujer (Adriana Ferrer) desea y es la síntesis de todo lo venal que un hombre con poder puede resumir en su ser.

Si a eso se le añade la megalomanía, la disipación moral y el desprecio total por todo lo que no sea propio, la historia podría trasladarse al presente, donde los ejemplos abundarían.

El final que el director eligió para su versión tiene algo de punitivo y no es típico de aquellas comedias que luego de los entuertos encuentran a todos felices, pero la puesta es un primor de observaciones, con una ingeniosa escenografía de Lara María Treglia, virtudes en varios rubros técnicos y un elenco inmejorable.

Además de la habilidad natural de Awada para personajes como el suyo, se lucen Gago con su insoportable madama con una gestualidad que sí parece provenir de la "commedia", en tanto Arengo adquiere una disfrutable impronta que recuerda a Juan Manuel Tenuta y el trabajo de Lumerman es sencillamente desopilante, sin que el resto del elenco desentone.

Por su parte, Jorge Azurmendi tiene a su cargo una puesta heterodoxa de "Mucho ruido y pocas nueces", una de las comedias más difundidas de William Shakespeare, en el que la acción vinculada a cuestiones amorosas y sustituciones de identidad se mezcla con cierta anarquía en el armado de los personajes.

La comedia trata sobre la llegada de un oficial y su ejército a los dominios del gobernador de Mesina -otra vez Italia-, donde uno de sus soldados se enamora de la hija del anfitrión y quiere casarse con ella, pero en un baile de máscaras un hermano resentido conspira contra la pareja y trata de que la unión no se consume.

Al mismo tiempo, la sobrina del lugareño establece una relación de amor y pelea con otro de los huéspedes, lo que da lugar a múltiples confusiones acerca de los sentimientos de ambos, pero la intervención de un religioso y el señor del lugar buscan poner las cosas en orden; hay, como en "Romeo y Julieta", un simulacro de suicidio, pero las cosas no pasan a mayores.

Como en la tradición shakespeareana, cuando los varones ocupaban papeles femeninos, hay actrices que asumen roles masculinos -Cristina Dramisino como el patrón de la casa, Claudia Cárpena como un guardia, Livia Ferrán como el fraile, y María Rosa Frega, como una suerte de notario que a la vez guía la acción.

Para Azurmendi lo fundamental es hacer reír y por eso recurre a numerosos procedimientos, aunque en ello se produzca una fractura de estilo: hay buenos momentos de Divina Gloria, Martín Urbaneja y otros, en tanto la bella Maia Francia se excede en mohínes y movimientos gimnásticos, en tanto Frega arma su show aparte, llevándose incluso aplausos a telón abierto.

"El adulador" se ofrece en el Teatro Regio, Córdoba 6056, de jueves a sábados a las 20.30 y domingos a las 20, y "Mucho ruido y pocas nueces" va en La Comedia, Rodríguez Peña 1062, los martes a las 20.30. (Télam)