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El pequeño gran mundo de los exámenes orales en el documental Las facultades

Por Agencia Télam

03-07-2019 06:00

Eloísa Solaas es la realizadora de “Las facultades”, un filme documental con el que ganó el premio a la Mejor Dirección de la Competencia Argentina del último Bafici y en el que explora el particular momento y la situación de los estudiantes universitarios frente a los exámenes de fin de curso.

El filme, de carácter observacional y que funciona también como una particular radiografía de la universidad pública y un recorrido sobre los modos de transmisión del conocimiento y cierto amor al saber, se podrá ver desde mañana en el cine Gaumont y los domingos en el Malba.

“En el momento de filmar sabía qué cosas quería que estuvieran: me interesaba el registro de la situación en sí misma a la que está sometida una persona que tiene que rendir un examen oral; cuestiones en relación con la gestualidad, las tensiones; los recursos que ponen en juego los examinados, sus estrategias de seducción y también que resultara interesante por los contenidos que aparecían”, cuenta en una primera aproximación Solaas en charla con Télam.

“En otro punto -agrega- me interesaba que hubiera carreras clásicas, como derecho, medicina pero también humanísticas, exactas, científicas, que hubiera una cierta variedad y en cuanto a los contenidos que se tratara de los relativos al primer ciclo; otra cuestión que me interesaba era el fenómeno de las personas que cumplen condena en algún penal y estudian una carrera universitaria”.

Estos elementos son los que definen el núcleo central de “Las facultades”, una película que no deja de abrirse -aunque no de modo orgánico sino más tangencial- hacia el mundo universitario con sus momentos de tránsito, de espera y de resolución, y de todo el entramado que se pone en juego en la formación profesional y el acceso a conocimientos específicos, que escapan al general para internarse en las especificidades a las que llegan los especialistas.

“Más allá de los núcleos de interés y de las situaciones, después hubo una estrategia narrativa definida en la sala de montaje; ahí fue muy claro que necesitaba diálogos entre los distintos exámenes y un trabajo incisivo donde los cortes debían tener un sentido potente con elecciones minuciosas sobre el desarrollo de las escenas y el encadenado entre ellas, utilizando estrategias que tenían que ver con el aire de la ficción y teniendo en cuenta las reacciones que eso le podía generar al espectador”, señala Solaas, egresada de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA y que con en este filme realiza su primer largometraje.

“Una cuestión que estuvo presente fue no minimizar la intervención como directora en cuanto a la elección de cómo presentar las situaciones absteniéndome de poner cosas que no estuvieran sucediendo realmente ni que invadieran lugares íntimos”, señala.

Ahondando en las coordenadas relativas a la situación de examen, que es el centro del filme, Solaas agrega que “el encuentro presencial que se da en los exámenes tiene un valor en sí mismo y aun cuando puede conllevar algo de traumático y a veces se juegan situaciones de poder, también reviste aspectos positivos que rendirán en el posterior ejercicio profesional o en la construcción de una forma de identidad con este rol profesional, que tiene que ver con una exposición que va más allá de leer un libro o hacer una práctica”.

Junto con esto, Solaas dice: “Hay algo de vouyer en la propuesta de la película, además de que la escena misma del examen me parece muy cinematográfica; ahí aparecen ciertos rituales y uno puede ver cómo y qué se estudia, además de acceder a los lenguajes específicos que cada carrera maneja y que construyen pequeños grandes mundos”. (Télam)