espectaculos

El mágico universo del teatro negro en torno a El gran truco

Por Agencia Télam

21-07-2019 12:15

“El gran truco”, obra de teatro negro de la uruguaya Kompanía Romanelli que ostenta 15 años de vigencia internacional, se presentó ayer en Buenos Aires donde hará temporada de vacaciones de invierno y en la que logró cautivar con la belleza del sencillo cuento planteado.

En la profunda oscuridad del tablado donde objetos fluorescentes van surcando el espacio al son de expresivas músicas, la Kompanía Romanelli va construyendo el ámbito circense donde se desplegará la narración.

La acción se desarrolla en un circo donde el niño Olej, quien se desempeña como barrendero del lugar, quiere colarse en el espectáculo para mostrar que puede ser parte de la troupe.

Pero el Señor Nelson, un enfático, riguroso y gruñón presentador de las atracciones del elenco se lo impide a los gritos y de malos modos para, en cambio, priorizar otras atracciones.

Así desfilan por la imaginaria arena el contundente Bilitti que tiene hechizadas a ocho pelotitas amarillas y el simpático Tofu que en su juego con una pelota de playa desarma y rearma su frágil osamenta.

Dos payasos, una cuerda con vida propia y un diminuto equilibrista parecen haber cerrado la galería de artistas circenses previstas por el Señor Nelson ya que las apariciones de Olej entre número y número empujando una enigmática caja son siempre censuradas por el presentador.

Y aunque a esa altura el público ya se ha puesto del lado del pequeño, quien comanda el circo no parece dispuesto a permitirlo hasta que un amigo de Olej, el gigante gigante que hace honor a su nombre, lo hace cambiar de parecer.

Y las expectativas por “El gran truco” de Olej son satisfechas en un alarde de magia e ilusionismo que la platea celebra ruidosamente como un modo -además- de oponerse a las humillaciones padecidas por el pequeño.

Definitivamente la historia no es el centro de lo que los uruguayos proponen en este espectáculo que en una década y media conectó con audiencias tan disímiles como las europeas o de Irán, Corea y Malasia.

Se trata, en cambio, de una cuidada y sugerente apuesta que surge de la combinación de la técnica del teatro negro y del bunraku, una de las artes escénicas tradicionales de Japón que consiste en trabajar muy cerca los muñecos, manipulándolos con varas en la oscuridad.

Esa doble concepción, sumada a unas músicas escogidas para ambientar cada pasaje que funcionan en una clave integral, generan todo un universo onírico.

Pero, además, Kompanía Romanelli da forma a un espectáculo que va a contrapelo de los consumos culturales de la inmediatez y el zapping para que cada espectador ingrese en ese mundo aparentemente moroso pero donde es posible apreciar los trazos de unos movimientos coreográficos subyugantes y mágicos.

Como elemento que adiciona el show, en el final y con todas las luces encendidas, Kompanía Romanelli muestra cómo trabajan para dar vida a los objetos y personajes que instantes antes iluminaron la cerrada noche del escenario.

El conjunto fundado por Martín Romanelli, que desde sus inicios también incluye a Fabián Príncipi y completa su elenco actual con Federico Bordach, Sebastián Ferro, Agustín Hirigoyen y Andrés Sparpaglione, viene de hacer girar “El gran truco” por ciudades cordobesas.

Ahora la puesta en su demorado estreno en Buenos Aires, permanecerá hasta el 4 de agosto con funciones diarias -siempre a las 17 salvo los domingos a las 16.30- en la Sala Picasso del Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660).

(Télam)