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El grupo rockero Moscú recuperó los masters de su primer disco y subió temas a las tiendas digitales

Por Agencia Télam

27-01-2019 05:45

Los integrantes del grupo rockero Moscú, integrante del under porteño de los años '80, lograron la epopeya de recuperar los masters de su primer disco y remasterizarlo, digitalizarlo y subir a las tiendas digitales las canciones que tienen participación de Andrés Calamaro, Carlos García López, Julián Petrina y Gringui Herrera.

La banda estaba conformada por el guitarrista y vocalista Gardi Pais integrante luego de los Perros, los Dura Beat; Sergio de Nadai en segunda guitarra, Mariano Kon en bajo y Fernando Cartier en batería.

El grupo recorría la escena under de los años 80 con elogios de los Soda Stereo, Charly García y luego de mucho transitar llegaron a grabar su disco en plena crisis hiperinflacionaria, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que produjo un profundo parate de la industria, ya que la discográficas se quedaron sin dinero y era imposible importar el acetato para fabricar vinilos.

Luego la banda se disolvió, Pais se fue con Gabriel Cárambula a integrar los Perros, mientras que Cartier y Kon se unieron a Charly Garcia y al Negro García López para girar por la costa como los Toc Toc.

Con el paso de los años, Kon se sumo a la TV, trabajó en el grupo fundador de Cuatro Cabezas, luego en Eyeworks, en BBC Worldwide, A&E, Claxson y hoy en la plataforma publica Contar.

Kon se dedico a buscar el disco, cuyas cintas master se encontraban en manos del baterista Cartier, hijo del icono argentina de la moda Jean Cartier y su esposa María Fernanda.

Sobre este disco, que ve la luz 30 años después y ya se puede escuchar en Spotify, Kon charló con Télam:

T:-¿Cómo es esto?

MK:- La historia es linda. A nosotros nos bajaron la persiana de los 80 en las narices. Éramos una banda más de las 350.000 que había en ese momento en Buenos Aires, que ardía. Entre el 85 y el 89 Buenos Aires fue un movimiento similar a Londres, San Francisco y Manchester. Moscú era una banda de la segunda línea, claramente, que recorría el circuito de pubs y de clubes. Se empezaba a tocar en discotecas porque recién en ese momento se empezaron a juntar los mundos, porque estaba el rock por un lado y la disco por el otro. Buenos Aires en ese momento despertando de la pesadilla de la dictadura, vivía su destape a la madrileña, Buenos Aires ardió. Nosotros, nos fuimos haciendo un lugarcete porque nos llevábamos muy bien con Gustavo Cerati y con Charly, compartíamos situaciones, discotecas y salidas nocturnas y amistades.

T:- ¿Y qué paso a partir de la Bienal porteña?

MK:- Cuando llegamos a esa instancia de la Bienal, que ya habíamos recorrido el circuito y habíamos ido a la Costa decíamos "hay que grabar el disco". Mario Pergolini nos había llevado a Polygram, Gustavo y Charly a Sony y nosotros nos empezamos a calentar para hacerlo. Año 89, crisis económica. Todas las discográficas nos dicen que no hay vinilos. En el 89 no salió un puto disco porque era imposible importar el material con el que se hacen los vinilos. Nosotros nos calentamos y dijimos "es el momento de grabar". Nos metimos en Panda con Andrés Calamaro, que venía todos los días a los ensayos. Nosotros teníamos una sala en el Abasto a la que venía todo el mundo: los Fricción, los Twist y Andrés. Y pasaba lo que tenía que pasar, sustancias, chicas, periodistas y toda la movida, era donde había que estar. Andrés acababa de grabar "Nadie sale vivo de aquí", que para mí es un discazo, con Walter Chacón como socio. Teníamos tiempo y los temas, así que nos metimos en Panda a grabar. Cuando Andrés toma un estudio, graba Andrés. En ese momento tocaba el bajo, terminé y me senté a mirar lo que hacía Andrés, era el show de Calamaro y sus amigos. Todo era una montaña rusa. Andrés vivía en la calle Serrano, lo pasamos a buscar a las dos de la tarde y empezamos. Según el condimento de turno la sesión tomaba velocidad, alcanzaba picos de intensidad brutal, de repente bajaba porque aparecía algún nivelador y de repente entrábamos en algún valle más oscuro. Yo estaba deslumbrado, no lo podía creer. Grabábamos hasta las cuatro o cinco de la mañana, cuando Andrés literalmente se desmayaba, juntábamos todo y al otro día volvíamos a empezar. El disco es muy desparejo, es una buena polaroid de ese momento, suena a 89. Sin embargo, pasaban 30 años y sin ser una gema de la música se la bancó bastante bien por ser una banda de la segunda línea. Terminamos de grabar el disco y Andrés se va a España a hacer Los Rodríguez porque acá no tenía laburo. Terminamos de grabar y dijimos "ya está, ¿dónde están los millones de dólares?". El disco nunca se editó porque las discográficas nos dijeron que aguantáramos.

T: ¿Y cómo retomaste la historia tantos años después?

MK:- Las cintas las tenía Fernando Cartier, nuestro baterista. Fernando había tocado en Comida China, era el compañero de colegio de Andrés, y era el hijo de María Fernanda. Fernando tenía muy buen pasar y mucha tranquilidad, después la vida lo llevó por otro camino. Yo le pedía las cintas para digitalizarlas y me decía que no, porque estaba negociando para editarlas en España. Pasan las décadas y este año por una cuestión de alineación de los planetas me llama por otras cuestiones y le digo "Fer, dame las cintas, las voy a buscar ya". Me subí a la moto y fui. Me las dio en una bolsa toda espantosa, llena de polvo, que andá a saber dónde estuvieron. Las abrí en mi casa, con el tracklist del año 89, una antigüedad. Entonces digo "¿ahora qué carajo hago con esto?". Lo llame a Walter Chacón y él restauro todo. Los técnicos de Panda antes habían reacondicionado la máquina que no se usaba como hacía 25 años atrás y le pusimos play, esperando que pudiese pasar cualquier cosa. De repente empezó a sonar. Fue el flashback brutal de decir "mirá cómo sonaba esto". Automáticamente Walter me dice "digitalicemos todo porque si volvemos para atrás quizás se levanta toda la emulsión y lo perdemos". Fuimos tema por tema limpiando todas las cabezas porque se iba deshaciendo la cinta, le hicimos una pasada y lo salvamos. Así como están lo guardamos y remasterizamos a 2018. Fue un golpe muy fuerte a una cuestión afectiva, volver a escuchar esas canciones que eran nuestras y nos iban a llevar a la tierra prometida, ¿no? Después yo grabé un montón de discos, pero ese nunca había salido, era como cerrar una ventana kármica. Hoy es mucho más fácil sacar un disco, lo subís a Spotify y Deezer y ya estás. (Télam)