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El caso de Cristina Vázquez, y una condena que sigue en busca de una vuelta atrás

Por Agencia Télam

11-07-2019 04:00

Una joven periodista y ahora cineasta colombiana, Magda Hernández, pone al día la historia de Cristina Vázquez en el filme que se estrena hoy, "Fragmentos de una amiga desconocida", y trata sobre una formoseña que hace once años fue apresada y condenada a reclusión perpetua por un crimen que todo demuestra no cometió, con un fallo viciado de inconsistencias que ahora espera una respuesta de la Corte Suprema de Justicia.

Télam: Este es su debut... ¿Cómo llega al cine?

M H: Vine a vivir a Buenos Aires en 2007. Durante ese verano trabajé como camarera en un restaurante de Recoleta. Ahí conocí a Cristina, éramos "las nuevas" y las dos "extranjeras" (ella llegada de Posadas), así que nos hicimos amigas. Unos meses después, en ese restaurante, se realizó una redada policial para capturar a Cristina y ahí me enteré que la acusaban de un homicidio cometido en 2001.

T: ¿Periodismo y cine?

MH: Estudié Comunicación Social en Colombia y en Buenos Aires hice una maestría en Periodismo Documental en la Universidad de Tres de Febrero.

T: ¿La prisión de Cristina, la angustia tanto como uno supone?

MH: Se siente mucha impotencia. Hice lo que sé hacer, es mi forma de ayudar y una manera de sostener la esperanza, pero nunca se sabe qué repercusión real puede tener una película en un caso como este.

T: ¿Cómo nació la idea de hacer un documental con este tema?

MH: Después de conocer a Cristina pasaron varios años antes de decidir hacer el documental pero durante ese tiempo yo no podía sacármela de la cabeza. A veces creía verla en la calle, la confundía con otras mujeres, así que finalmente me puse a buscar información y descubrí las notas que se habían publicado en el 2010 sobre el juicio y la condena a prisión perpetua. Era muy fuerte todo, así que fui hasta Posadas a intentar visitarla.

T: ¿Cómo fue ese encuentro?

MH: Muy movilizante. Cuando nos abrazamos, ella me dijo que era inocente y no me quedaba otra opción: me metí de cabeza a investigar sin saber que iba a ser un proceso de años.

T: ¿Cómo consiguió apoyo económico para hacerla?

MH: Al poco tiempo conocí a Gabriela Cueto, quien con su productora Mitaí Films, se puso el proyecto al hombro. Luego, nos ganamos el Estímulo para escritura del Fondo de Desarrollo Cinematográfico colombiano, nos seleccionó el Incaa para un "Quinta Vía" y así, con mucha dificultad, porque no es mucho dinero para sostener un proceso de tantos años, logramos viajar varias veces para terminar la investigación y el rodaje. Finalmente nos encontramos con Enrique Piñeyro a través de su fundación Innocence Project Argentina y fue clave para lograr su estreno.

T: ¿El fallo es tal como se muestra?

MH: Para cualquiera que lee la sentencia es algo que no se puede creer. Que la propia sentencia admita que "no hay pruebas directas" es un delirio, esa frase debería ser una absolución y de alguna forma se convierte en una condena a prisión perpetua. Además, encontrar frases como "promiscua y marginal" es chocar contra todos los prejuicios y chismes de barrio con los que la condenaron. Pero es importante entender que éste no es un caso aislado.

T: A Cristina le robaron años clave de su vida... ¿Cómo se repara?

MH: No hay reparación posible, nadie devuelve el tiempo. Cuando todo comenzó ella tenía 19 años. Ahora, 37. Es esa parte de la vida en donde uno estudia, se enamora, se hace una vida de adulto, todo eso se lo robaron. Cuando todo esto se resuelva y Cristina salga libre, como esperamos, será ella quien decida qué hacer pero lo cierto es que nunca le podrán devolver lo que le quitaron.

MH: Qué se viene después de este primer documental...?

MH: Seguir acompañando a Cristina y seguir contando historias. Con una amiga estamos arrancando un emprendimiento de comunicación digital, LatMedia, y nos interesa no solo hacer documentales, sino utilizar otros formatos, como el podcast. No es fácil, dada la situación que atraviesan los medios en el país y en el mundo en general, pero es lo que amamos hacer así que la seguimos luchando. (Télam)