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David Broza: entre su debut instrumental y su compromiso por la paz en Medio Oriente

Por Agencia Télam

17-11-2020 02:45

El cantautor israelí David Broza, que este año sorprendió publicando el disco de solo guitarra "En Casa Limón", combina esta aventura musical con su compromiso social en territorio palestino porque, razona, "la nuestra no es una historia de enemigos sino una historia humana".

"Yo tengo fe y confianza en las relaciones de los israelíes y los palestinos porque pertenezco al mundo de la calle y no al de la política, y lo que empieza en la calle al final llega a buen lugar", formula Broza durante una comunicación telefónica con Télam desde Nueva York, la ciudad que más firmemente habita en su andar peregrino.

En perfecto español, ya que su crianza fue entre Inglaterra y España, el popular músico al que se etiqueta como el "Bruce Springsteen israelí" incorpora a ese andar artístico un activismo relacionado con los marginados porque, asegura, "con la música y a través de la comida se pueden solucionar las cosas": "Sueno como muy 'naive' pero soy muy práctico".

"Estoy muy orgulloso de mi país pero también soy crítico porque sin criticar no podemos avanzar y siento la obligación de ir a cantar y a escuchar a los asentamientos palestinos. Apuesto -insiste- a intentar solucionar lo que va a pasar mañana pero no lo que pasó".

En ese plano, hace cuatro años impulsó el documental "Las dos Jerusalén", dirigido por Erez Miller y Henrique Cymerman, que muestra los ocho días de confección del disco "East Jerusalem/West Jerusalem", entre otras acciones.

El artista, un trovador eléctrico más cercano a un rockero contestatario que a un juglar desenchufado, lanzó en 2020 su primer álbum enteramente instrumental producido por el laureado productor español Javier Limón.

Télam: ¿Cómo fue la decisión de encarar un material instrumental y de hacerlo con Limón y tocando las guitarras de Paco de Lucía?

David Broza: Es una historia increíble. Hace unos años un productor me dijo que a mi carrera le faltaba un álbum instrumental y aunque me pareció imposible entonces al cabo de un año lo llamé para decirle que tenía ocho canciones compuestas pero entonces él ya no tenía el dinero para producirlo. Pero por suerte mi mujer me animó a llamar a Javier, que por esos días estaba en Cuba, y días más tarde nos encontramos en Boston y me propuso grabar en Casa Limón en Madrid para encarar su regreso a grabar a un guitarrista, algo que no hacía desde la muerte de Paco de Lucía (en 2014), a quien acompañó en sus registros.

T: ¿Y hasta grabaste con las guitarras flamencas de Paco de Lucia?

DB: Cuando llegué al estudio para grabar, Javier me hizo abrir los estuches con unas guitarras flamencas, una negra y otra muy ligera. Son muy finas, delicadas, ligeras. Y me dijo "a ver cómo suenas con ellas" y terminé haciendo el disco con las guitarras del luthier Vicente Carrillo de Cuenca, que las hizo para que grabara Paco de Lucía. En definitiva y con gestos como ese, siento que Javier hizo un trabajo fantástico y mentalmente me abrió puertas. Me ayudó a sacar mi personalidad a través del micrófono.

T: La pandemia impidió que pudieras tocar "En Casa Limón" en vivo ¿Qué te pasa con ese material? ¿Cómo harás para reponer el sonido logrado en el estudio?

DB: No suelo escuchar mis discos porque encuentro las fallas. Me sale más fácil escuchar el resultado. Pero desde que terminé de grabar este álbum he debido mantener horas y horas practicando cada día. Es una locura que nunca me había pasado. Y no creas que no voy a ir a Cuenca a elegirme un par de guitarras de sonido flamenco.

T: ¿Y qué cosas descubriste en esta exploración inédita?

DB: Ahora estoy entendiendo mejor mis estilos de tocar. Es muy ecléctico. Vengo del rockanroll y hay mucha energía allí. Pero además como soy israelí y es un país de emigrantes que no han dejado sus culturas sino que traen lo suyo, me entran esas inspiraciones. El rock es el mundo libre y yo tengo esa libertad y no pertenezco a ningún estilo, soy un mestizo.

T: Hablando de guitarras y guitarristas ¿Qué es la campaña "One Million Guitars"?

DB: Una persona en Nueva York me dio la idea de diseñar una guitarra como la mía y darla como regalo y estoy en 3.300 escuelas de 43 estados del país y en Israel en colegios judíos y árabes. Niñas y niños de entre 8 y 10 años reciben dos años de clases y si siguen se quedan con la guitarra de regalo. Quiero llegar a todos los países para meterlo en las escuelas y demostrar así cómo la música cambia la vida de los niños y niñas. (Télam)