espectaculos

Dante Spinetta sirve un plato delicioso y caliente grabado en un bar japonés

Por Agencia Télam

16-07-2020 04:45

El cantante y compositor Dante Spinetta lanzó su nuevo trabajo, “Niguiri Sessions”, registro de un recital realizado junto a su banda en febrero de este año en donde logra transmitir la energía de una formación que “suena durísima” tocando canciones de diferentes etapas de su camino solista.

En plena cuarentena, Dante presenta en formato audiovisual este concierto íntimo en un lugar inusual, Naré, un bar tradicional japonés del barrio porteño de Belgrano, al que el músico suele ir a comer con sus amigos.

“Primero se me había ocurrido hacerlo en una tintorería, iba a sonar bien por toda la ropa colgada, pero un día, comiendo con mis amigos en Naré, me dijeron ‘¿porqué no lo hacés acá?Â’ Entonces fueron mis ingenieros y el sonidista al lugar para ver si entrábamos.. Y sí, entrábamos todos apretaditos. No es un lugar común, tiene una energía increíble y Fede (artesano del sushi) le pone un arte hermoso”, contó en charla con Télam Dante Spinetta.

La decisión inspirada en la idea de no grabar en una casa o en un estudio como es habitual, le dio un plus a este trabajo integrado por ocho versiones en vivo de temas como “Mi vida” y “Supremacía”, del disco “Puñal” (2017); “Humo digital”, de “Elevado” (2002); “Perdidos en el espacio” (sencillo de 2019); el inédito “Funk Warrior”; y "Olvídalo", de "El apagón (2007), con la participación especial de Julieta Rada.

Junto a Dante se puede ver a su banda integrada por Pablo González en batería, Matías Mendez en bajo, Axel Introini en teclados, Carlos Salas en la percusión y Matías Rada en guitarra. De la grabación estuvo a cargo Néstor Stazzoni y de la mezcla se ocupó Zaga Herrera.

Télam: El hecho de verlos tocar juntos, en un espacio tan chico cobra otro sentido hoy, en tiempos de aislamiento.

Dante Spinetta: Fue muy loco porque tomó otro valor esto y está teniendo una repercusión gigante, porque eso de estar pegaditos, capaz era algo inconsciente. Pero creo que cuando pase todo esto tenemos que volver a estar juntos . Es parte de la evolución misma de nuestros anticuerpos, estar juntos, la manera de inmunizarse muchas veces es esa.

T: ¿Cómo fue el proceso de grabación?

DS: Con la banda veníamos aceitados, lo que ayudó a que no hubiera necesidad de regrabar nada, lo cual nos pone muy orgullosos, porque se ve y se escucha lo que pasó. Armamos la banda ahí el 10 de febrero y nos metimos a grabar esa tarde. El 9 habíamos tocado, estábamos bien ensayaditos. Lo que hicimos fue grabar hasta que nos gustara. Hicimos tres tomas de cada tema, en general usamos la tercera, excepto en “Funk Warrior” que lo grabamos solo una vez. El aporte de la monada que me acompaña es muchísimo, son uno músicos de la puta madre, ya nos entendemos, y vamos para el mismo lado. Un poco la idea fue registrar este momento con esta formación que suena durísima y también lo que se genera energéticamente entre nosotros, que congeniamos. El video sí está editado con distintas tomas para que las cámaras tomen distintos ángulos.

T: ¿Con qué criterio eligieron los temas?

DS: Son las versiones que estamos tocando en vivo, inclusive funk es una zapada que puede durar dos minutos como 15, eso en vivo lo extendemos y se suben músicos invitados y pasan más cosas.

T: Pareciera que el disco se publicó en el momento indicado...

DS: Es un buen momento en el sentido de que cuando uno sale de una banda grande como Illya Kuryaki and the Valderramas, que hasta principios del 2018 estuvimos juntos, volver a instaurar el concepto de solista es difícil, es todo un ejercicio de ganarse el lugar de nuevo. Con Emma (Horvilleur) vamos a hacer un documental porque tenemos ganas, pero no es que la banda va a volver al estudio. Capaz en algún momento tocaremos juntos, haremos un tour, pero cada uno está metido en su carrera solista. Con Emma vamos a ser amigos “brothers” toda la vida, no pasa nada, no hay ningún quilombo personal, es una cuestión de caminos musicales y entender que las cosas tienen su tiempo,

DS: Voy a sacar este año es el documental de mi tercer disco, “Pyrámide”, que cumple 10 años. Hay cosas muy lindas . Cuando lo hice yo estaba grabando en el estudio en el que estaba mi viejo viviendo. Está grabado todo como se grabó, está mi viejo todo el tiempo conmigo, juntos vamos a la casa de Fito, o viene Residente a grabar. Todos los procesos reales y las tomas son de Hernán Corera, que es el director filmó todo.

T: ¿Cómo estás llevando la cuarentena?

DS: Está difícil la verdad, es un momento que uno le trata de encontrar las vetas buenas. Soy parte de esa población que me puedo dar un lujo de parar unos meses. Tengo techo y un plato de comida para mí y para mi familia, pero hay un montón de gente que tiene que salir a laburar todos los días. De entrada uno tiene que estar agradecido de que puede cuidarse y por respeto también a la gente que tiene que salir a trabajar, nosotros nos tenemos que quedar adentro. Todos estamos cansados, pero creo que también hay que tener la cabeza donde hay que tenerla. Pero hablando de algo más artístico sobre la pandemia, en mi caso estaba empezando a grabar un disco, y esto hizo que al parar y al intensificar el tiempo que uno piensa, te hace bajar un cambio obligatoriamente, y creo que me di cuenta y empecé a valorar el hecho de meterme en un estudio, de grabar un disco, de tener la pasión que tengo. Creo que es momento de poner lo mejor de uno.

T: ¿Musicalmente por dónde viene este nuevo trabajo?

DS: Lo escucho súper funky, me pasó de reencontrarme y aprendiendo una vez más de los maestros. Creo que para reescribir la historia hay que saber de historia, hay que saber quiénes son los arquitectos del sonido, hay que saber de dónde venimos para saber adónde vamos. Me reencontré con mis ídolos Steve Wonder, Prince, con esos músicos que siempre me volaron la cabeza y que me influenciaron. Estoy conectado con la música de una manera muy visceral, lo cual me pone contento y tengo muchas ganas de volver al estudio para poner lo nuevo ahí.

(Télam)