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Bossi: No sé a dónde vamos pero sí que tengo una función social y la voy a cumplir

Por Agencia Télam

28-01-2019 05:00

Con el paso de los años, Martín Bossi sale del humor convencional más que nunca, y en ese afán de interpretar su show como una misa con personajes que su público lleva en la memoria porque le recuerdan buenos tiempos, también se propone reflexionar acerca de temas muy cercanos a todos.

En ese presente, además de algunas punzantes -y polémicas- sentencias de "su" Tato Bores, también despliega en un largo monólogo su forma de interpretar el universo del "parecer" que las redes sociales han impuesto como prioridad de los jóvenes que no imaginan como era eso de no tener un celular en el bolsillo.

-T: Ideológicamente tu público es variopinto. ¿Cómo hace tu versión de Tato para encontrar un correcto equilibrio en su mirada crítica al presenteÂ…?

-MB: Sí, hay que caminar en la cornisa. Creo que como hablamos todos de lo mismo, no puede haber grieta en lo que vemos. Igual pasa algo raro en los comentarios de la gente: no hay nadie que esté en desacuerdo, y mirá que se dicen cosas duras... El monólogo está muy cargado de verdad. Mi Tato solo dice lo que pasa.

-T: Y la crisis que te rodea con gente arropada en la calle...

-MB: En un momento Tato dice, según lo que me escribió Emilio, que antes "...Corrientes era la calle que nunca duerme y ahora es la calle en la que todos duermen".

-T: Es curioso que tu show se haga hace muchos años en un Astral repleto, mientras separado por una medianera haya otro teatro, cerrado por igual tiempo, con gente durmiendo de noche...

-MB: Si yo voy a Suecia y veo un teatro cerrado, por ejemplo, pienso que es una tragedia Porque es un atisbo de menos cultura que se le da a la gente, y sin hablar mal de nadie, un teatro cerrado es es como una biblioteca cerrada. Los gobernantes que fueron, los que son y los que vendrán deberían hacer un esfuerzo en abrir más bibliotecas, porque creo que así educás a una persona desde chico. Me conmueve ver gente durmiendo en la calle, la inseguridad. Es un mundo con muchas diferencias. No sé a dónde vamos pero sí que tengo una función social y la voy a cumplir.

-T: ¿Hay distintos públicos depende del día?

-MB: No es que la gente sea diferente todos los días. Es diferente de acuerdo al contexto que se está viviendo. A veces se los ve con cara de angustia muy grande. A todos nos está apretando el bolsillo, y eso se siente más allá de que tengan ganas de decirlo. La gente tiene ganas de olvidarse de todo durante dos horas. Ahora es mucho más fácil mi trabajo, también más importante, porque cuando le propones jugar se prende enseguida.

-T: ¿Con con la revolución feminista, antes de hacer humor, pensás dos veces lo que vas a decir en un escenario?

-MB: No tuve que tocar mucho de mi humor porque no trabajo la picaresca en cuanto a la representación de la mujer. Además cambió el paradigma. Hay que adaptarse y creo que en ese sentido estoy evolucionando de acuerdo a lo que las mismas mujeres nos están ayudando a pensar a todos nosotros, lo que se necesita para una sociedad equitativa, igualitaria. Están diciendo "esto no nos gusta" o "esto no se hace más", y me parece que es una lucha de todos. Le dirijo a las almas, y cuando digo almas se trata de hombres y mujeres o lo que te sientas o decidas ser. (Télam)