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El regulador aéreo de Estados Unidos autorizó el retorno a las operaciones de los aviones Boeing Max

Por Agencia Télam

18-11-2020 05:15

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) autorizó hoy para que vuelvan a operar en el mercado aerocomercial los aviones Boeing 737-Max, que dejaron de operar en marzo de 2019 luego de las catástrofes áreas sufridas por naves de las compañías Lyon Air y Ethiopian Airlines que dejaron un saldo de 346 muertos.

A partir de esta decisión, que les permite a las compañías aéreas que se encuentran bajo la jurisdicción de la FAA, inclusive las que están fuera de los EEUU, tomar las medidas necesarias para reanudar las operaciones, la fábrica Boeing, con sede en Seattle, anunció que comenzará a realizar entregas.

"Nunca nos olvidaremos de las vidas que se perdieron en los dos trágicos accidentes que llevaron a la decisión de suspender las operaciones", señaló David Calhoun, CEO de Boeing, quien agregó: "esos acontecimientos y las lecciones que hemos aprendido a partir de ellos han dado un nuevo perfil a nuestra empresa y nos han llevado a centrar más nuestra atención en nuestros valores fundamentales de seguridad, calidad e integridad".

La empresa señaló -en un comunicado- que, durante los últimos 20 meses, Boeing ha trabajado en estrecha colaboración con compañías aéreas, proporcionándoles recomendaciones detalladas con respecto al almacenamiento de largo plazo y cerciorándose de que sus aportes formaran parte de las acciones para el retorno seguro de las aeronaves a las operaciones.

En una Directiva de Aeronavegabilidad emitida por la FAA constan los requisitos que deben cumplirse antes de que las compañías aéreas puedan reanudar el servicio, entre ellos: instalar las mejorías del software, concluir las modificaciones de separación de cables, llevar a cabo la capacitación de los pilotos y realizar una minuciosa labor de reacondicionamiento para garantizar que las aeronaves estén listas para volver a operar.

Los accidentes desencadenaron una ola de investigaciones, dañando el liderazgo de la fábrica estadounidense en la aviación mundial que le costó a Boeing más de 20.000 millones de dólares.

Los investigadores de los accidentes se centraron en el software antibloqueo que Boeing había diseñado para contrarrestar la tendencia del avión a inclinarse hacia arriba debido al tamaño y la ubicación de los motores.

Ese software empujó el morro hacia abajo repetidamente en ambos aviones que se estrellaron, superando las luchas de los pilotos por recuperar el control.

La FAA requirió que Boeing cambiara el software para que no apunte repetidamente el morro del avión hacia abajo para contrarrestar un posible estancamiento aerodinámico y ahora Boeing asegura que el software tampoco anula los controles del piloto como lo hizo en el pasado, a la vez que, por indicación de la FAA, instaló nuevos sistemas de visualización para pilotos y cambios en la forma en que se enrutan los cables a la barra estabilizadora de cola.

En el momento en que se tomó la decisión de dejar en tierra a los Max, había más de 400 aviones en servicio en todo el mundo y durante un tiempo Boeing los siguió fabricando hasta llegar a un total de 450 aeronaves pendientes aún de entrega a las compañías que lo adquirieron. (Télam)