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Por ser Las Leonas debemos aspirar a lo máximo en Tokio, dijo Delfina Merino

Por Agencia Télam

07-11-2020 05:45

La delantera del seleccionado argentino de hóckey sobre césped femenino Delfina Merino aseguró que el equipo "debe aspirar a lo máximo" en los Juegos Olímpicos de Tokio, que se postergaron de este año al que viene por la pandemia de coronavirus.

"Por ser las Leonas, por nuestro historia, debemos aspirar a lo máximo, pero el tiempo dirá para qué estamos. El sueño está, siempre estará, pero todavía es temprano para asegurarlo", dijo.

Merino, además, contó que al plantel le fue "muy bien" en los entrenamientos recientes en la burbuja sanitaria en Cariló.

"Nos fue muy bien, aprovechamos el entorno, la arena y el lugar que nos dieron gracias al Enard y a la Confederación de Hóckey. Fuimos unas privilegiadas de tener todo a disposición para seguir evolucionando como equipo. Tenemos una preselección joven y estamos aprovechando este momento sin competencia", explicó.

Según contó en un comunicado emitido por su equipo de prensa, Merino aprovechó la concentración en Cariló para dar la última materia teórica de la carrera de Derecho en la UBA.

“Fue una gran felicidad. Por suerte el cuerpo técnico me dio esa tarde libre mientras mis compañeras se fueron a entrenar y pude concentrarme en mi habitación para rendir ‘Daños en el DeporteÂ’, una materia que tiene mucho de lo mío. Me saqué un 7”, dijo.

“A principio de año me anoté en seis materias, pero creía que sería imposible porque mi cabeza estaba en Tokio. Cuando vi que se posponían los Juegos, dije ‘menos mal que me anotéÂ’ y me puse a estudiar con todo. En el primer cuatrimestre metí tres materias y en el segundo, dos más. Me queda una", añadió.

El otro proyecto que Merino está a punto de finalizar es la construcción de un merendero en Santiago del Estero, "Las Trincheras de Icaño", al que solamente le falta poner el techo.

"Siempre tuve la idea de ayudar pero no sabía cómo. Hasta que di con Huella Saint Gobain, un programa solidario que llevaba años y pude sumarme a un merendero improvisado en el interior de Santiago del Estero donde comían 180 chicos muy necesitados. Nos pusimos en contacto y así comenzó”, recordó.

“Cuando lo visité era un baldío, con un tablón y caballetes, donde comían los chicos. Ahora sólo falta el techo. Se levantó de cero y avanzó muchísimo. Y seguiremos hasta terminarlo", cerró. (Télam)