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Pacquiao, el fenómeno

Por Agencia Télam

12-01-2020 02:30

En tiempos de pasiones edulcoradas el filipino Manny Pacquiao marcha en sentido contrario y se dispone a afrontar otra temporada que en el peor de los casos en nada mellaría su condición de leyenda viviente del boxeo.

Será en mayo, al parecer ante el estadounidense Danny García, la primera defensa del título welter de la AMB que ganó de forma brillante pese a los pronósticos de la cátedra y de la comunidad deportiva en general.

Antes García deberá sacar adelante su compromiso con Iván Redkach, pero desde la perspectiva de Pacquiao daría igual: si no fuera Danny García, será Mikey García o por qué no Shawn Porter, toda vez que permanece intacta la sed de afrontar nuevos desafíos.

Hace un puñado de días Emmanuel Dapidran Pacquiao subió a una red social una sentencia que bien podrían representar su declaración de principios: "Grabemos esto en nuestros corazones: nunca es demasiado tarde para soñar en grande. Nunca es tarde para cumplir nuestros sueños. Vive tu pasión, no sólo para ti, sino para tu familia y para nuestro país".

¿A guisa de qué un mensaje de esa índole?

Hacía pocas horas se había graduado en Ciencias Políticas y Administración de Gobierno y prometía proseguir sus estudios en la mismísima Harvard.

Militante social y político, cantante y actor, promotor, con algo de predicador al paso, Pacquiao ya ocupa un lugar de privilegio en la historia universal del boxeo.

Téngase en cuenta que el 25 del corrientes mes se cumplirá un cuarto de siglo de su debut en el terreno profesional, que ha reinado en ocho divisiones y que más allá de la cuestión protocolar y formal, de las precisiones de la Real Academia en torno de cuándo se establece un cambio de década, en 2020 alcanzará un total de cuatro en las que ostentó por lo menos un campeonato del mundo.

Una suerte de Pichuco Troilo del boxeo de elite, alguien que jamás se va, que siempre está llegando, Pacquiao viene de despacharse con el enorme golpe de escena que representó vencer a Keith Thurman, quedarse con la faja welter de la AMB y sumar otro nombre célebre a una galería de derrotados ilustres en la que constan en orden impreciso Jorge Julio, Marco Antonio Barrera, Erik Morales, Oscar Larios, Rocky Hutton, Oscar de la Hoya, Antonio Margarito, Shane Mosley, Juan Manuel Márquez, Timothy Bradley, Jessie Vargas y Lucas Matthysse.

Ya tiene 41 años, sus 166 centímetros han sostenido desde un peso mosca hasta un mediano junior (esto es, la franja que va de los 50 kilos a los casi 70), ha ganado 62 de sus 69 peleas y acaso lo más parecido a un reproche que pudo haber generado fue su descolorida actuación ante Floyd Mayweather, aunque al argentino Eduardo Lamazón, uno de los más prestigiosos periodistas especializados en boxeo, nadie le saca de la cabeza que esa noche el Pac-Man de Filipinas subió lesionado.

"Tenía lastimado el manguito rotador y si no sostuvo públicamente su confesión fue sólo porque recibió amenazas de una montaña de juicios por presunto fraude", sostiene Lamazón a la vez que perfila la arriesgada comparación de que "Pacquiao es más grande que Mayweather, porque una cosa es armar una carrera desde Nueva York y otra desde Manila y porque Floyd no tiene ataque y un buen ataque es requisito de todo gran boxeador".

A lo largo de la historia ha habido unos 1.500 campeones mundiales, entre los cuales Lamazón coloca a Pacquiao "sin entrar en detalle, entre los primeros 25, hablamos de un boxeador deslumbrante". (Télam)