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El lamento de Goyco

Por Agencia Télam

07-07-2020 12:45

Treinta años después, Sergio Goycochea sigue pensando que pudo haber evitado el gol de Alemania: "Estaba seguro de que era su mejor palo, por cómo (Andreas) Brehme era técnicamente yo pensaba que iba a pegarle a ese lado, pero arriba, no tan abajo".

“Fue eso lo que me restó posibilidades de poder atajarlo”, concluye el entrañable Vasco Goycochea ante la consulta de Télam y deja testimonio del detalle con que estudiaba a sus posibles rivales en el duelo de los 11 metros y la pasmosa nitidez con que puede dar cuenta de la célebre final jugada ante 73.603 en el Estadio Olímpico de Roma.

“Brehme pateaba todas las pelotas paradas de Alemania, de los dos lados; jugaba sobre la izquierda siendo derecho, aunque le pegaba con las dos piernas. Incluso en esa misma Copa del Mundo él había hecho un gol sobre la izquierda cuando enganchó para adentro y le pegó un chanflazo al segundo palo”, señaló Goycochea en tácita alusión al tanto que el defensor había convertido contra Holanda en octavos de final.

A cinco minutos del final del partido jugado el 8 de julio de 1990 en la capital italiana se rompió el encantamiento de Goycochea con los penales en ese Mundial al que había ido como uno de los tres arqueros del plantel y fue llamado a intervenir cuando Nery Pumpido sufrió una grave lesión con Unión Soviética: “Soñaba con jugar, claro, pero jamás en esas circunstancias, la desgracia de Nery, y menos con ese nivel de protagonismo, que había pasado empezado con Yugoslavia con cábalas y todo”.

En clave zumbona, el héroe accidental de Italia 90 memoró que el 30 de junio, en Florencia, hacía tanto calor que se había hidratado en exceso sin llegar a deponer líquidos antes de la tanda de penales contra el representativo balcánico y tomó entonces un atajo expeditivo: “Como no podía ir al vestuario hice pis en la cancha misma y ya después quedó como cábala antes de los penales con Italia y en las definiciones con la Selección en los tiempos de Coco Basile”.

Determinante para atajar los remates de los yugoslavos Drajoljub Brnovic y Faruk Handibegic y de los italianos Roberto Donadoni y Aldo Serena, el arquero devenido modelo y conductor de televisión tuvo palabras de elogio para Bilardo y Diego Maradona:(“Carlos nos dijo que la gloria que te da la camiseta argentina, no te la da todo el dinero del mundo, y cuánta razón tenía; y Diego era el líder, el cacique, detrás de él todos nosotros éramos indios”.

Ya es historia escrita: Goycochea era un distinguido baqueano en el arte de neutralizar penales (“la intuición es la habilidad para leer el cuerpo del que va a patear, saber de antemano cómo es, y la potencia de piernas es fundamental: es la única jugada en la que el arquero tiene que pisar y salir”), pero el alemán Brehme disponía de la potestad de hacer lo que al cabo: sacar un remate raso que hizo llegar la pelota cerca del poste derecho del arquero argentino.

La final de la que mañana se cumplirán 30 años supuso asimismo el cierre del ciclo de Bilardo al frente de la Selección, con un 51.9 de puntos obtenidos y el privilegio de consumar una vuelta olímpica (la de México 86) y de que el equipo diera el presente en el máximo posible de partidos que comprende un Mundial.

Hacia los primeros meses de 2018 y semanas antes de ser internado por el síndrome de Hakim-Adams, el Doctor se refirió de forma escueta al partido con Alemania y rubricó una sentencia de su sello: “Anduvimos bienÂ… pero perdimos”. (Télam)