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El futuro llegó hace rato

Por Agencia Télam

19-09-2020 01:30

En estos raros tiempos en los que hasta al hincha más minucioso le costaría decir de memoria el once titular de su equipo predilecto, la Selección Nacional es una especie de abstracción de la cual ha empezado a sacarnos Lionel Scaloni, con una lista que a primera mirada afianza la tendencia de una renovación cuya profundidad amaga con dejar a Lionel Messi en solitario o apenas acompañado.

Es toda una ironía, si pudiera verse así, que el único futbolista de los 30 designados por Scaloni que alguna vez renunció a vestir la camiseta albiceleste es al tiempo el intocable que, salvo imponderables, en 2022 alcanzará la notable marca de presencia en cinco Mundiales consecutivos.

Messi es Messi, valga la verdad de Perogrullo, pero no deja de ser una curiosidad que pulsa por delante de otra que tiene nombre y apellido: Ángel Di María.

Es cierto que lo mejor de “Fideo” en la Selección se conjuga en un tiempo pasado que comprende la mitad del Mundial de Brasil y algunos tramos del ciclo del Tata Martino, y también, que post Mundial de Rusia cobró cuerpo la sensación de que su etapa se había cumplido, pero por alguna razón posiblemente articulada en su nivel en París Saint-Germain y en la carencia de alternativas superadoras, su ausencia hace ruido o por lo menos sugiere un entredicho con las decisiones del entrenador.

En ese marco, el de una refundación que tome distancia de los “triple subcampeones”, la lesión de Sergio “Kun” Agüero establece un paréntesis y la inclusión de Nicolás Otamendi, suplente en Manchester City, sugiere una realidad que no por antipática debería ser omitida: la escasez de defensores de jerarquía.

Entre los centrales destaca Germán Pezzella (capitán de Fiorentina) y por las bandas Marcos Acuña, reciente incorporación del Sevilla y suplente de Nicolás Tagliafico.

Luego, en clave de una abierta apuesta a la juventud (Nehuén Pérez, Leonardo Balerdi, Facundo Medina) se revela evidente la altísima ponderación que Scaloni profesa al platense Juan Marcos Foyth (clase 1998), pese a que lleva un largo período de suplencias y rendimientos opacos en el Tottenham Hotspur, además de haber sufrido una lesión de la que aún convalece.

Confirmada la base con la que venía trabajando, en el medio campo Scaloni vuelve a clavar la bandera de su enfático rechazo a los recuperadores de pelota de estilo más clásico, indicador en el que cada vez que puede elogia las presuntas, relativas bondades de Leandro Paredes, y de tal suerte es en el ex Boca y ex volante ofensivo y en Guido Rodríguez (que al parecer dispone de la venia del ingeniero Manuel Pellegrini en el Real Betis Balompié), en quienes confía para hacer pie donde nace la cocción de todo buen equipo.

Más adelante, en los últimos treinta metros de la cancha el cordobés Paulo Dybala renovó su crédito en la medida que relanzó su condición de la figura de la Juventus y asoma justa de toda justicia la nueva oportunidad concedida a Alejandro Gómez, “Papu”, de brillante temporada en Atalanta.

Otro plausible reaparecido es el tucumano Joaquín Correa, que sin ser titular en Lazio jamás deja de dar la talla y tampoco tiene mucho para envidiar a sus compañeros de nómina.

En el ataque, dado Messi por descontado y stand by Agüero, el único convocado de presente luminoso es Lucas Ocampos en Sevilla, puesto que lo de Giovanni Simeone califica como “bueno” en Cagliari, lo de Cristian Pavón debe de ser tomado con pinzas (juega en la MLS), también lo de Nicolás González con Sttutgart en la Bundesliga 2 y de Lucas Alario en la Bundesliga mayor, aunque sería injusto desconocer que en la Selección el “Pipa” santafecino jugó francamente bien.

Es lo que hay: la joya del gol es Lautaro Martínez, de más a menos en el Inter, con mucho para dar, y todo lo demás despunta en el borrador.

Otro Martínez (Emiliano, que acaba de ganar una copa con Arsenal y ha pasado al Aston Villa en una millonada) se corresponde con la justicia de una designación compartida con Agustín Marchesín y Juan Musso (óptimo en Udinese) en un rol sin un solo fuera de serie y una copiosa lista de competentes entre los que son relevantes los que viven en casa (Esteban Andrada y Franco Armani), más no menos de cuatro o cinco más que garantizarían un buen llenado del arco. (Télam)