cultura

Una polémica que instaló el debate sobre las fronteras del realismo

Por Agencia Télam

25-07-2020 07:15

Por estos días, se instaló una polémica tras la decisión del Fondo Nacional de las Artes de lanzar su tradicional certamen de Letras restringido este año a tres géneros -terror, fantasía y ciencia ficción- y una de las críticas que se hicieron es que esta propuesta "deja afuera el realismo", una objeción que pierde peso frente a obras como las de Mariana Enriquez, Diego Muzzio, Samanta Schweblin y Marcelo Luján, que exploran lo siniestro y lo inquietante sin abandonar la conexión con lo real.

"Mi experiencia me dice que, si un concurso no habilita 'género', entonces es solo para realistas. Me parece muy sano diversificar un poco desde una institución como El Fondo. Además, por unos días, las redes sociales estuvieron hablando de literatura. Es una locura: debates literarios muy interesantes y muy sanos sobre qué es el género, si los géneros son menores, si el realismo, si la autoficción", analiza Luciano Lamberti, autor de "La masacre de Kruguer" y además integrante del jurado que escogerá a las obras ganadoras del certamen.

"Mi opinión es que los géneros no pueden ser puros: siempre la mezcla los revitaliza. Autoficción con vampiros, crónica de zombies, etc. -indica-.Y con respecto a la supuesta oposición realismo vs género, creo que los monstruos son siempre simbólicos, son metáforas vueltas literales, de cuestiones que a veces no podemos procesar de otra manera".

"Al trabajar ese nivel de representación, el género puede ocuparse de temas actuales sin caer en el didactismo o el maniqueísmo. Pienso en la manera en la que Mariana Enriquez trabaja el feminismo en esas mujeres que se automutilan: ahí hay una solución muy astuta al problema de representar la realidad", sostiene Lamberti.

Marcelo Luján, que acaba de ganar el Premio Ribera del Duero por "La claridad" -un conjunto de relatos que hacen foco en el horror inesperado que brota de lo cotidiano- destaca "el valor de lanzar la convocatoria en las circunstancias actuales" y sostiene que "el error no es dejar fuera al realismo (después de todo, ¿qué es el realismo? ¿y qué es el realismo hoy, en esta situación distópica en la que vivimos?)" sino "poner al género por encima de la literatura".

"El realismo me resulta una categoría tramposa, cuando no reaccionaria. Porque, ¿quién define qué es lo real? Muchas veces, demasiadas, el realismo es mero costumbrismo. Me quedo en todo caso con el realismo delirante de Laiseca, porque un realismo que se haga cargo de su vocación no podría salir nunca de la primera escena que se elija contar", alega el escritor y editor Ricardo Romero.

"Por otra parte, la literatura siempre es crítica. Y el terror, cómo género, siempre lo fue. ¿O acaso la novela gótica no fue un desafío al iluminismo, al fervor progresista? Creo que lo mismo se puede decir del fantástico o la ciencia ficción, más allá de las modas que pasteurizan todo. Pero no hay que confundirse: la literatura siempre es crítica pero no necesariamente critica. Es más, si critica, tal vez ese texto sea menos literario de lo que parece. La literatura no discute con otros discursos. Los pone en crisis, y si discute con algo, es con el vacío", subraya.

Según los argumentos ofrecidos por Enriquez para fundamentar las restricciones de géneros en la convocatoria al certamen, la edición de este año está pensada como "un concurso excepcional para un año excepcional".

¿Acaso el terror o la ciencia ficción son los géneros que mejor pueden "atrapar" el desconcierto de estos meses tomados por la pandemia? "Creo que la propuesta vuelve a caer en un error conceptual: someter o espolear a los escritores y escritoras a que aborden, desde la ficción, un asunto del que no tenemos ninguna perspectiva aún. Cualquier aproximación a la pandemia generada por la Covid-19 va a ser una visión sesgada e incompleta y, muy probablemente, fallida", dice Luján.

"Es preferible escribir ficciones sobre la peste negra, donde la composición de lugar es diferente pero conocemos todos los resultados. Ojalá que se presenten textos que utilicen todas las formas y variaciones de los elementos base, pero ojalá nadie intente contar, en ficción, lo que nos está pasando ahora. Y quien lo haga, que lo haga del modo más tangencial posible", explica.

Por su parte, Lamberti sostiene: "no creo que nadie esté entendiendo lo que pasa ahora. Es tan extraño que supera cualquier explicación inmediata. Algunos pueden intentar explicaciones, o incluso predicciones, pero no les creo mucho. Y no lo vamos a entender por un buen tiempo. No creo que nadie se ponga a escribir género para participar de este concurso, sino que lo venía trabajando desde antes".

"Surge otra vez el problema del realismo. Porque el problema no está en los géneros, está en el realismo entendido como una forma de dar cuenta de la realidad. Y eso se podía pensar en el siglo XIX, pero nosotros ya llevamos el desconcierto en el ADN. Últimamente se habla mucho de distopías, de que estamos en una distopía", dice Romero.

"Es justamente la lectura de alguien que no leyó ciencia ficción. En una distopía, se lo puede ver en 1984 o en Fahrenheit 451, quienes la viven, salvo unos pocos, no saben que la están viviendo. Eso es fundamental. En todo caso, la distopía es lo que vivíamos antes de marzo de este año. Y lo que estamos viviendo es la crisis de esa distopía, su exacerbación, su violencia desatada, sus protocolos paranoicos puestos al descubierto", señala. (Télam)