cultura

Svampa: Es central pensar un sistema de salud pública que relacione salud, cuidado y ambiente

Por Agencia Télam

09-10-2020 03:00

Los grupos ecologistas, feministas e integrantes de pueblos originarios se posicionaron en los últimos tiempos como los más efectivos en la defensa de las prácticas ecológicas que cuestionan a nivel mundial el ecocidio del planeta, tema que abordan Maristella Svampa y Enrique Viale en el libro "El colapso ecológico ya llegó".

Svampa destaca el rol de los jóvenes guiados por la sueca Greta Thunberg y cuestiona el "analfabetismo ambiental" de la clase política y las élites económicas.

- Télam: A raíz de los incendios en distintas provincias argentinas, especialmente en la zona de los humedales, escritoras y periodistas elevaron a las autoridades una carta en la que se manifestaban contra las mega granjas de cerdos, la megaminería, los agrotóxicos y por una ley de humedales. ¿Cómo evaluás esas acciones de gran difusión en las redes y su alcance político?

- Maristella Svampa: Existe un extendido analfabetismo ambiental entre nuestra clase política y las élites económicas. Y aunque no sea muy simpático decirlo, siempre agrego que este analfabetismo ambiental se extiende incluso a las ciencias humanas y sociales, que poco han hecho por cuestionar críticamente los modelos de desarrollo hegemónicos, que no creen necesario discutir alternativas, lo cual obtura la posibilidad de pensar nuevos horizontes. Pese a ello, en ciertos sectores de la sociedad argentina hay un avance de la conciencia ambiental y esto se ha visto ilustrado por las expresiones de repudio a la posibilidad de instalar megafactorías de cerdos en el país y también por los apoyos a una ley que proteja nuestros humedales. El rol de los y las jóvenes, que han seguido los pasos de Greta Thumberg, es sin duda crucial. En nuestro país están muy presentes. Ya podemos hablar de la existencia de un Ambientalismo Popular Argentino.

Durante 15 años la cuestión ambiental ocupó los márgenes de la agenda, no solo en términos geográficos sino sobre todo políticos, pero en la actualidad ocupa cada vez más un lugar importante. Es un gran avance que se sumen voces de mujeres que provienen de la cultura, ya que de lo que se trata es de lograr un consenso social. La batalla cultural no se gana con dos o tres voces de iluminados e iluminadas que hablen de estos temas, no es una cuestión de vanguardias, sino de ir logrando un consenso social sobre la necesidad de acabar con estos modelos de maldesarrollo y avanzar en la protección de nuestros bienes comunes y en una agenda de transición socioecológica.

-T: Hay un tema que abordás en el libro y es el del cuidado hacia el otro, en los que subyacen los conceptos de solidaridad y la necesidad de la presencia del Estado. ¿En qué medida considerás que el mundo y la Argentina están preparados para entender este llamado?

- M.S: La crisis está atravesada por demandas ambivalentes y contradictorias, por llamados a la solidaridad y también al miedo, en el marco de esta incertidumbre. Los cuidados deben ser entendidos de manera multidimensional. Hablamos de los cuidados cuando nos referimos a cuidar el ambiente, la biodiversidad, los ciclos de la vida, la defensa de la tierra y el territorio y esto aparece ilustrado por los feminismos populares y comunitarios de América latina, que luchan contra el extractivismo.

Por otro lado, cuando hablamos de cuidado nos referimos a esas tareas invisibilizadas, vinculadas a la reproducción de la vida social que tradicionalmente recae sobre las mujeres y mucho más sobre las mujeres pobres. En esa línea debemos pensar el cuidado como un derecho, y exigir la responsabilidad del Estado para conectar los cuidados con un sistema de protección social. También hablamos de los cuidados ligados a la educación, la salud, al trabajo. En el marco de esta pandemia es central pensar la articulación con el sistema sanitario, en un sistema de salud pública que coloque en el centro la relación entre salud, cuidado y ambiente. El paradigma de los cuidados aborda el vínculo con la naturaleza y pone el acento en la sostenibilidad de la vida. Y ahí los feminismos, los ecofeminismos, la economia feminista tiene mucho para aportar.


(Télam)