cultura

Siri Husvedt: Muchos hombres sienten que si leen un libro escrito por una mujer, se someten

Por Agencia Télam

03-10-2020 02:30

Durante muchos años, las reseñas de los libros de Siri Hustved incluían una línea: "Se trata de la esposa de Paul Auster". En nombre del feminismo, al que considera una de las formas del humanismo, ella siempre se desmarcó de esa aclaración.

A pesar de ser reconocida y galardonada con premios en todo el mundo, nunca cayó en la tentación del "síndrome de la abeja reina", aquellas mujeres que llegan posiciones de poder o alta exposición y creen que su caso, en vez de ser una excepción, es la regla. Con los años y la experiencia, le sumó ironía y risas al asunto y ahora es ella quien incorpora a su esposo, su primer lector, a las entrevistas. Comparten una larga conversación alrededor de la literatura que lleva cuarenta años.

- Télam: Usted se declaró feminista mucho antes de que se convirtiera en el gran fenómeno social de la época. ¿En qué espacio del feminismo se siente más cómoda?

-Siri Husvedt: ¡Eso es porque soy vieja! Llevo décadas leyendo y aprendiendo sobre feminismo, pero mi enfoque plural hace difícil decir que estoy más cerca del feminismo de la igualdad, o del francés o de otro. Las mujeres tenemos la capacidad biológica de la reproducción y mi interés por la biología me ha llevado a repensar el feminismo desde ahí. Siento que gran parte de la discusión que se da alrededor de eso tiene muchos malos entendidos. La biología no es algo fijo y, por lo tanto, lo biológico en la mujer no tiene por qué ser interpretado como algo estático. John Dupré, un filósofo de la ciencia que me gusta mucho, dice "los organismos no somos cosas, los procesos, sí". Me parece interesante porque va en contra del esencialismo que a veces se le adjudica a la biología.

-T: ¿Por qué cree que muchos hombres no quieren leer el trabajo de las mujeres?

-S.H.: Me llevó muchos años entenderlo y creo que gran parte del fenómeno se da de manera inconsciente. Muchos hombres sienten que si leen un libro escrito por una mujer, se someten a esa voz femenina y que eso es humillante. Es sorprendente porque yo también he escrito libros desde la perspectiva de un hombre, pero parecería no ser suficiente porque está la sospecha de que detrás de ese texto hay una mujer.

-T: Cierta imposibilidad en creerle en la figura del narrador.

-S.H.: Claro, porque en general es problemática la concepción de la ficción. Algunos creen que la imaginación es una cosa femenina y, ante eso ya no me enojo, me río. Está probado que la literatura es un antídoto contra la simplificación y la repetición del uso del lenguaje bobo y sin sentido que nos rodea todos los días. Es importante pensar toda nuestra vida por fuera de esa caja prefabricada.

-T: En su última novela, "Memorias del futuro", la protagonista es víctima de un abuso durante su juventud y la publicación del libro coincidió temporalmente con el surgimiento del Mee Too. Patty, uno de los personajes, dice: "El mundo ama a los hombres poderosos y odia a las mujeres poderosas". Son temas que usted trató en muchos ensayos. ¿Cómo busca abordarlos desde la literatura?

-S.H.: Puse en boca de Patty algo que creo que se da en la realidad. Mucha gente subscribe a ese punto de vista de jerarquización de la sociedad: los hombres están arriba y las mujeres abajo; eso se reproduce con las jerarquías raciales y con las de clase. Es fácil sentir que es natural porque es el pensamiento establecido. Siempre pareciera haber un argumento disponible para explicar por qué las mujeres no pueden ejercer la autoridad. Y desde la literatura, me interesa indagar y echar luz a eso que aparece tan fijado.


(Télam)