cultura

Santos: Me fascinó el vínculo entre dos genios en el mismo arte que son de la misma familia

Por Agencia Télam

30-10-2020 02:15

Por estos días, Gonzalo Santos también publica otro libro, "Mi padre y yo. Conversaciones con Enrique Breccia", en el que trabajó muchos años, por el que viajó a Spoleto, un pueblito medieval de Italia, y para el que llegó a reunir casi 80 horas de grabaciones.

La idea inicial era una biografía coral sobre los integrantes de la familia de Alberto Breccia, el historietista creador de "Sherlock Time", "Ernie Pike", "Mort Cinder", "Vida del Che Guevara" y una readaptación de "El Eternauta", siempre en dupla con Héctor Germán Oesterheld en los guiones, así como "Perramus" con guion de Juan Sasturain.

Sin embargo, el viaje a Italia para encontrarse con Enrique, el hijo mayor, autor de obras como "El Sueñero", "Avrack", "Los centinelas" o la novela gráfica "Lovecraft", lo hizo cambiar de decisión y el protagonista del libro publicado por Santiago Arcos editor es el artista plástico, historietista e ilustrador.

Con formato de crónica, en "Mi padre y yo" Santos narra el diálogo con Enrique Breccia (Buenos Aires, 1945) que se inició en Italia con seis encuentros y continuó a su regreso y en que aparecieron la tensión en torno al oficio compartido, la bronca por la falta de reconocimiento y la angustia por la indiferencia de su padre.

-T: Si en "Enseñar en tiempos de hashtags" el protagonista destaca la posibilidad de narrar como una salida, una posibilidad de salir de su angustia, en "Mi padre y yo. Conversaciones con Enrique Breccia" la narración también se presenta como un espacio de alivio y permite la transformación del entrevistado. ¿Cómo recordás ese encuentro?

-G.S.: Cuando lo vi a Enrique me encontré con un hombre que tenía guardadas un montón de cosas en relación a su padre, reproches que en su momento no le dijo. Las entrevistas fueron una especie de catarsis donde pudo sacarse esas cosas que había guardado por tanto tiempo. Hay una transformación porque él empieza hablando del hijo que tiene reproches pero termina hablando como el hijo que puede reconciliarse con la figura del padre. Esa transformación me parece muy significativa y muy linda. Enrique es una especie de parresiasta, da la sensación de sinceridad brutal todo el tiempo, es una persona políticamente incorrecta y que no tiene pruritos en decir o hablar mal de sí. En el libro no se presenta como alguien ejemplar sino que cuenta sus miserias también y eso lo vuelve muy interesante. Hay un genio que permite admiración y ambivalencia.

-T: ¿Cómo es tu relación hoy con él? Esos mensajes posteriores al encuentro son muy fuertes.

-G.S.: Sí, lo fueron. Después de mi viaje la entrevista siguió durante un año más. Cuando llego de Italia sigo hablando con él y me cuenta muchas cosas más de su relación con su padre, sobre su propia vida y a partir de ahí voy diagramando el libro. Debo tener 70, 80 horas de grabación, entonces hubo que hacer un trabajo de edición muy importante y ese trabajo lo hice codo a codo con él durante un año.

-T: En relación a la familia, ¿tuviste contacto antes o después de la publicación del libro?

-G.S.: Tuve contacto con todos porque para hacer este libro entrevisté a 50, 60 personas, entre familiares y amigos, porque al principio la idea era hacer una biografía coral, entonces dediqué mucho tiempo a investigar y hablé con toda la familia. Hablé con las dos hijas de Alberto, al principio estaban muy interesadas con la idea de la biografía coral. Cuando vuelvo de Italia y se enteran de lo que dijo Enrique sobre su vínculo con Alberto se bajaron del proyecto. Les ofrecí incluir sus voces y opiniones pero no quisieron. Ellas tienen otra visión, tuvieron otro vínculo y tienen otra imagen del padre.

-T: ¿Qué fue lo que más te sorprendió de esa historia que de alguna manera es una resignificación de una figura como la de Alberto Breccia?

-G.S.: Lo que más me fascinó es el vínculo entre dos personas que son genios en el mismo arte y que casualmente nacieron en la misma familia. Son cosas que no se dan con mucha frecuencia. En general, suele haber familia de dibujantes o gente que se dedica a distintas artes pero siempre hay uno que se destaca por sobre los otros. En el caso de Alberto y de Enrique se trata de dos genios, entonces lo que quería, lo que me interesaba era dar cuenta de ese vínculo. Suele haber alguien que descolla en familias de dibujantes y los demás llegan a ser epígonos de esa persona. En el caso de los Breccia no es así, cada cual tiene un estilo bien distingo del otro y tiene un talento por igual. (Télam)