cultura

Para Horacio Verbitsky, la discontinuidad es un drama cultural de la Argentina

Por Agencia Télam

21-11-2020 02:15

La editorial Las Cuarenta comenzó a reeditar la obra de Horacio Verbitsky y, además de "La música del Perro", presenta también por estos días "El vuelo" y "La mano izquierda de Dios" -último tomo de "Historia política de la Iglesia Católica"-, sobre los que el autor habló con Télam en una charla que combinó la pasión por Bach con el periodismo y la cultura argentina.

-T: ¿Cómo fue la decisión de reeditar tu obra con Las Cuarenta?

-HV: Tuve un conflicto muy largo con la editorial Sudamericana porque los libros de la "Historia política de la Iglesia Católica" estaban agotados en las librerías, la gente los pedía y les decían que no había ejemplares. Dudaba, hice una investigación y detecté que los tenían en un deposito, entonces rompí el contrato. Lo había firmado cuando la directora editorial era Gloria López Llovet de Rodrigué, con quien siempre tuve un trato excelente. Después le vendieron a una editorial alemana, ella se quedó unos años y se fue. Explicó que no podía tolerar una política editorial por la cual la vida útil de un libro se agotara en tres meses y después lo mandaran a saldo. Tuve ofrecimientos de editoriales como Planeta pero la lógica del mercado no me parece lo más conveniente porque vendés muchos ejemplares los primeros meses y después el libro desaparece y lo que quiero, sobre todo a esta altura de mi vida, es tener seguridad de que los libros van a estar disponibles en las librerías aunque sea en cantidades modestas. Es un drama cultural de nuestro país la discontinuidad.

-T: Justamente en el libro citás la idea de Walsh de la discontinuidad de la Argentina en materia cultural.

-HV: En la revista El Periodista, en el año 85, 86, escribí una nota sobre (Rodolfo) Walsh en un momento en el que las jóvenes generaciones no sabían quién era. Estaba olvidado. Hoy parece increíble pero en ese momento estaba fuera de todos los circuitos y eso pasa con muchos escritores muy valiosos cuya obra no se reedita y es un daño para la cultura colectiva. Entonces decidí buscar una editorial que tuviera otra lógica, la de defender los libros, mantenerlos, reeditarlos. Diego Sztulwark me propuso Las Cuarenta y ellos propusieron reeditar toda mi obra en una colección que se llama "Obra reunida". También propusieron empezar con "El vuelo" y el último tomo de la "Historia política...", yo sumé "La música del Perro". Me interesaba hacer la prueba de un libro con código QR. A "La mano izquierda de Dios" le agregué una introducción que se llama "Los fantasmas del papa Francisco" porque cuando terminé de publicar esta historia en el año 2010 Bergoglio era cardenal arzobispo de Buenos Aires y no había sido elegido papa todavía. Ese agregado tiene buena parte del material que había retirado de Página/12 porque no quería que, una vez elegido como pontífice, vinieran los interesados en un fast book a chupar información fácilmente. Estaba en las hemerotecas pero había que tomarse un trabajo.

-T: Hacés referencia al momento de publicación de esa información porque te importaba que no coincidiera con las miradas conservadoras sobre el Papa.

-HV: Por supuesto, porque muchas de las posiciones políticas del papa Francisco las comparto. El rol que ha tenido en apoyar al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por la renegociación de la deuda externa ha sido muy positivo. Algunas cosas que plantea en su encíclica ambientalista me parecen correctas y no me simpatiza coincidir con los sectores conservadores que lo detestan por otras razones. Ahora ya va a cumplir ocho años como pontífice y me parece tiempo suficiente. Además, los conservadores ya han dicho todo lo que tenían para decir de él y mi enfoque es distinto. No tenemos la eternidad por delante ni Bergoglio ni yo, y en algún momento había que publicarlo, me pareció que este era el adecuado. A su vez, esto estaba parando la reedición de toda la obra que creo que es la más importante que he hecho en mi vida. Son cuatro tomos, más de 2.000 páginas y cerca de 8.000 fuentes documentales, bibliográficas, entrevistas. Creo que es una obra que merece estar disponible para las nuevas generaciones. (Télam)