cultura

Ossian Ward: La necesidad de tomarse una selfie con una obra de arte ensombrece a la obra en sí

Por Agencia Télam

26-07-2019 05:00

El crítico inglés Ossian Ward, autor del libro "Volver a mirar. Cómo aproximarse a los artistas clásicos", afirmó en una entrevista con Télam que "la necesidad de tomarse una selfie con una obra de arte famosa ensombrece a la obra en sí misma", en una era irradiada por la tecnología y las redes sociales.

A través de conceptos que han sido centrales a la hora de relatar la historia del arte, como la paradoja, la belleza o el horror, Ward propone una serie de claves y parámetros para volver a mirar a los antiguos maestros a partir de una premisa: "Sabemos que nos deberían gustar todas estas obras pero ¿sabemos por qué?".

"Las meninas" de Diego Velázquez, "El jardín de las delicias de El Bosco, "Los fusilamientos del 3 de mayo" de Goya, "La Anunciación" de Fra Angélico, "El nacimiento de Venus" de Sandro Botticelli y "La Escuela de Atenas" de Rafael son sólo algunas de las archifamosas obras maestras que Ward compila en esta suerte de guía para acercar al lector, de manera amable, a estas pinturas.

Ya en las primeras líneas del libro (editado por GG, Riverside Agency), el crítico británico advierte: "En lugar de reproducir aquí los lamentos de John Berger sobre nuestra incapacidad para dedicar tiempo a la observación de nuestro entorno -en esta era de la coacción digital, en que los datos fluyen a nuestro alrededor, a una velocidad imparable-, vamos a centrarnos en las habilidades particulares que se requieren para evaluar una pintura clásica".

Ward es además autor del libro "Ways of Looking: How to Experience Contemporary Art" (2014) y curador de la galería Lisson, con sedes en Londres y Nueva York. Hasta 2013, fue crítico y editor de artes visuales de Time Out London, entre otros medios.

- Télam: "Volver a mirar" es una especie de manual para acercarse a los grandes maestros del arte. ¿Cómo nació esta idea?

- Ossian Ward: Luego de siete años como crítico de arte, visitando y escribiendo innumerables exposiciones, con frecuencia me encontraba en un estado de frustración, desconcierto o inquietud. Estos momentos de pánico cultural nos suceden a los mejores, sin importar cuán bien entrenados o formados estemos. Para combatir esta confusión en mis recorridas traté de liberar mi mente de cualquier prejuicio inicial, ya sea con un artista ("¡Oh no, no él de nuevo!") o una obra en una galería ("¿Cuánto tiempo durará éste video?"). Este estado de relativa inocencia, que comparo con la frase latina 'tabula rasa' (borrar la pizarra mental y visual), no solo era necesario para mi cordura después de ver tantas muestras cada semana, sino que se convirtió en una forma de comenzar a contemplar lo potencialmente difícil de las obras de arte. En definitiva, el libro es un conjunto de herramientas para reducir la ansiedad y permitir al público al menos cierta participación, apreciación o disfrute.

- T: El crítico Scott Reyburn dijo que la experiencia de fotografiar a la Mona Lisa se volvió más importante que apreciarla; es decir, que la forma en que observamos a La Gioconda es representativa de cómo se aprecia el arte hoy en día. ¿Qué opina?

- OW: ¡Scott es un buen amigo mío! Sí, estoy de acuerdo en que las largas filas y la necesidad de tomarse una selfie con una obra de arte famosa ensombrece a la obra en sí misma pero, curiosamente, otro amigo mío, el psicoanalista Darian Leader, escribió el libro "El robo de la Mona Lisa", donde cuenta que en 1911, cuando desapareció la pintura del Louvre, aumentó el número de visitantes que acudían solo para ver el espacio vacío. O sea que el público acudirá a ver lo que sea que otros recomiendan o mencionen. O en términos actuales, lo que otros posteen en Instagram o den "me gusta". Pero una vez que estén allí, confío en que experimentarán algo por sí mismos. Así que tal vez sea suficiente llevar al público al lugar, para que puedan ver y disfrutar de otras obras.

- T: ¿Cree que las nuevas tecnologías transformarán la forma en que apreciamos el arte?

- OW: Sí, creo que ya ha cambiado, con la posibilidad de ver las obras de arte de forma remota. Recientemente se ha celebrado una muestra muy interesante de pinturas creadas con un brazo robótico, pero eso no detendrá a los artistas de hacer sus propias obras. La idea de que una pintura escaneada en alta definición reemplazaría nuestro interés por verla en persona aun no ha sucedido. Creo que por cada avance en la tecnología siempre hay una reacción igual hacia experiencias y objetos reales. (Télam)