cultura

María Pía López: El adversario más preocupante del feminismo es el fundamentalismo religioso

Por Agencia Télam

15-07-2019 04:15

Frente a quienes postulan que los feminismos deben limitarse a una agenda de género o que sus reclamos pueden desatender temas urgentes, la socióloga María Pía López retoma en su último libro "Apuntes paras las militancias. Feminismos: promesas y combates", muchas de las discusiones que se dan hacia adentro y afuera del movimiento.

A partir del grito de "basta" como proposición disruptiva para el movimiento de mujeres y disidencias, López recupera en este ensayo discusiones de los feminismos que avanzan en la dirección de trastocar lo dado, reafirmando su potencia frente al neoliberalismo, su crítica al punitivismo, sus redes y su intención revolucionaria de transformación.

Investigadora, docente y escritora, esta integrante del colectivo Ni una Menos dirigió hasta 2015 el Museo del Libro y de la Lengua y es autora de ensayos como "Trazos sobre los cuerpos" o "Sabato o la moral de los argentinos", y de las novelas "No tengo tiempo", "Habla Clara" y "Teatro de operaciones".

- Télam: ¿Cómo se gestó este libro?

- María Pía López: Surgió la necesidad a fines del año pasado, cuando se venían las discusiones electorales y empezaban a aparecer enunciados que decían que era necesario postergar la agenda de género para que no generara particiones. Por otro lado, los feminismos estamos muy presentes en la estrategia del gobierno de recortar esa agenda de género a una discusión de derechos, que pueden ser subsumidos a una lógica de la legitimación.

- T: La idea de "feminismos populares" hace pie en eso.

- M.P.L.: Estos feminismos -en plural, porque son muy heterogéneos, tienen muchas particiones y muchos debates- configuran una experiencia única de la Argentina: son feminismos con una gran capacidad callejera, con una gran capacidad de invención colectiva de formas de organización y de reunión asambleísta. Está la calle pero al mismo tiempo hay una especie de resonancia y articulación con experiencias que se dan en los barrios, las escuelas, los lugares de trabajo, las universidades.

- T: ¿Qué significa que los feminismos van más allá de una agenda de género?

- M.P.L.: Los feminismos argentinos tienen mucha potencia porque se fueron macerando articulados a otras luchas que no se reconocían a sí mismas como feministas, como el movimiento de desocupados, sindical o de derechos humanos, que desarrollaron prácticas organizativas e ideas y posiciones multidimensionales. En esa multidimensionalidad los feminismos no podemos considerar solo el problema del cupo o del techo de cristal, aunque también esos temas estén. Como fuerza relevante, distintos actores políticos y sociales intentan intervenirla y traducirla en un sentido que les resulte menos incómodo y más digerible.

- T: En materia de cupos dentro del campo cultural y científico proponés una revisión que vaya más allá de la incorporación de figuras excepcionales.

- M.P.L.: Exigir cupos es pedir que se abran las condiciones para que más mujeres y personas de género definido disidente puedan acceder a posiciones. Pero esto es un punto de partida, después tienen que aparecer otras discusiones, por ejemplo, cómo se cruza esa cuestión de género con cuestiones de estética, de arte, de construcción de conocimiento. Hay que ir a una discusión más cualitativa y de fondo respecto de cada uno de los campos, pero solo podemos darla si tenemos posibilidades de acceso.

- T: ¿Repensar los criterios de validación?

- M.P.L.: Sí, porque en general eso que se considera bueno o valioso está construido de acuerdo a un canon dominante que tiene que ver con lógicas de poder, valores, formas de legitimación, que no son ajenas al poder patriarcal. Estas discusiones se dieron en el siglo XX respecto del arte y conocimiento popular, desde la perspectiva de clases. Todo eso que discutimos con la noción de clase hoy tenemos que discutirlo desde la noción de género.

- T: También reflexionás sobre el tema del lenguaje inclusivo.

- M.P.L.: Frente al lenguaje inclusivo, mejor llamarlo desobediente, aparecen alarmas que no están cuando hay una modificación lingüística producida por la tecnología o el mercado: expresiones como "spoilear" o "backupear" se instalan sin problemas. Si decimos "todes" la gente se ríe o incomoda porque usamos al lenguaje como acto de desobediencia: es decir, un reconocimiento a la pluralidad de la existencia, una disposición a reconocer ciertas corporalidades y una desobediencia con un orden establecido, el de la lengua, que siempre estuvo vinculada al orden de una institución monárquica y mercantil como la Real Academia Española.

- T: Los feminismos discuten con frentes diversos ¿cuál es el que más te preocupa?

- M.P.L.: El adversario más preocupante es el fundamentalismo religioso con articulación política, porque pone en escena una forma muy agresiva, autoritaria y criminal de tratar a los cuerpos. (Télam)