cultura

Las diferentes formas de vincularse con la lectura en un contexto de aislamiento

Por Agencia Télam

06-06-2020 04:15

La lectura tomó forma de recomendación, de imposición y de refugio desde que comenzó la cuarentena y y los escritores Santiago Craig, Gabriela Borrelli, Jorge Consiglio y Paula Puebla analizan cómo funcionó esa práctica en sus talleres.

"En el comienzo la autoexplotación y los ritmos frenéticos que impone la vida en el afuera se quisieron trasladar a la vida en cuarentena. Cosa que nos parece absurda, sobre todo planteada desde el imperativo, de evitar a toda costa los tiempos muertos, los de angustia, los de aburrimiento, incluso los de ocio", sostiene Puebla.

Para la escritora "por supuesto que la lectura es fundamental si lo que se quiere es escribir" pero también asegura que en el taller, que coordina con Skiadaressis, entienden que "para hacerlo hay que tener la cabeza en determinada frecuencia, habilitada y permeable a lo que sea que nos proponemos leer" y señala que no les interesa "la lectura como herramienta para 'matar el tiempo'".

Para Borrelli, que recientemente prologó el libro de poesía "Hay que ocupar la vida en otra cosa", "el taller de lectura y escritura es un poco un club de lectura" y señala que "hay gente muy lectora, con una dinámica y una gimnasia de la lectura cotidiana que la cuarentena no modificó y otros que no tienen esa gimnasia y leen más anárquicamente".

"El taller ordena qué leer, en qué tiempo -describe-.Los textos los doy una semana antes y el sábado compartimos esas apreciaciones, es un tiempo interno pero con la idea de leer y compartir con otros".

En esa línea, cuenta que "hay grupos de amigas que se anotaron en el curso y se unieron para leer juntas y que esa sea una actividad social".

La autora de "Lecturas feministas" dice que el curso "funciona como acompañamiento, como incentivo para la gimnasia lectora y para promover algunas ideas".

Consiglio dice estar mucho más disperso y justamente indica que "si hay algo indispensable para leer o escribir es la interacción con el mundo".

"Tengo la fantasía de que voy a ser más productivo porgue estoy encerrado, porque la lectura y la escritura tienen que ver con la soledad, con el aislamiento pero hay algo que tiene que ver con la dinámica, con la libertad, con el salir, con irte a tomar un café que es lo que da sentido a lectura y escritura. No se puede escribir o leer en una torre de Babel. Hay una instancia de repliegue. No soy más productivo porque estamos atravesados por una situación tremendamente angustiante. Nos hace falta dinamizarnos, actuar con el mundo", sostiene.

Craig dice que entre sus talleristas, a veces "se da el bloqueo absoluto, gente que no se puede concentrar para leer, entonces el momento en el que leemos en voz alta para los demás empieza a funcionar como un momento de lectura postergada" y agrega que "en cuanto a la producción algunos escriben más que antes y otros se apoyan mucho en las consignas". (Télam)