cultura

Kohan: Hoy hay más indignación porque alguien clavó un visto que por un comentario antisemita

Por Agencia Télam

18-10-2020 02:30

En paralelo a sus indagaciones sobre la naturaleza insondable del deseo, la psicoanalista Alexandra Kohan alerta sobre el sesgo punitivista que acecha en la pretensión de redefinir los vínculos y sostiene que "decir qué es y qué no es amor, no tiene nada que ver con visibilizar violencias" y advierte sobre los discursos contra la otredad que adoptan variantes cada vez más radicalizadas en la redes.

-Télam: ¿Cómo se vincula ese discurso tan normativo y punitivo sobre las formas de relacionarse con el otro con el fenómeno del odio y el rechazo al "distinto" que está hoy centro de las sociedades?

-Alexandra Kohan: Es interesante la relación con estos discursos del odio, incluso proveniente de sectores progresistas. Porque el discurso del odio del nazi es estridente y uno lo reconoce sin esfuerzo. ¿Pero qué pasa cuando el odio va tomando las esferas más progresistas, cuando dentro de algo familiar que es un cierto sector en el que uno se mueve surge un estado de vigilancia y de punitivismo que da miedo y parece siniestro? De la derecha y de los discursos reaccionarios espero eso, pero no lo espero de ciertos lugares y cuando aparece ahí descoloca. Es el concepto de ominosidad de Freud: cuando en lo familiar algo deviene extraño en el sentido de la otredad radical. En ese caso diría los discursos de odio, la vigilancia permanente, el escrache permanente... No el escrache de denunciar a alguien porque te acosó. Me refiero a los pequeños escraches en lo que podría estar yo incluida, porque no me siento afuera de eso. Tiene que ver, por ejemplo, con exhibir la captura de pantalla de una conversación que fue un pacto íntimo.

Eso se está viendo claramente con respecto a la pandemia: los discursos que están surgiendo desde cierto progresismo en relación a la gente que rompe la cuarentena. Es muy sencillo ser tolerante a la otredad cuando esa otredad ya está establecida. Tolerar al judío, al negro o al homosexual. La otredad que hay que poder alojar es la radical, la que alude a ese otro no que no me representa sino que hace algo que excede lo que yo querría que hiciera. Porque es otro, justamente. Paradójicamente, el nazismo en las redes es muy tolerado... a veces noto más indignación porque alguien clavó un visto que porque alguien hizo un comentario antisemita. Y sí se establecen nuevos regímenes de dominación. Es pueril creer que ahora no va a haber dominación.

-T: Las redes organizan los intercambios por patrones de afinidad y uno se acostumbra a transitar circuitos amables y condescendientes ¿La radicalización y los intercambios agresivos en las redes son producto de esta especie de desacostumbramiento al disenso?

-AK: Falta la gimnasia política de poder conversar con el adversario y no hacerlo pelota en las redes sociales. El asunto es ver qué tipo de conversación podés mantener con alguien que no piensa como vos. Porque si no, solo hablo con la gente que piensa como yo, solo escucho la radio que dice lo que yo pienso, etc... y al otro lo lincho, como se hace habitualmente. Todo bajo el discurso de la pluralidad, porque si alguien se declara intolerante y lo hace desde ese lugar ¡Listo! Pero en realidad todo el mundo se autopercibe tolerante y plural.

Pero hay una cuestión más: si estamos todo el tiempo señalando que el otro se equivocó, todo ese dispositivo de vigilancia y de denuncia impide que uno se revise a sí mismo y eso para mí es un divisoria de aguas. ¿Vos estás incluido en esa revisión que estás produciendo? ¿Te estás revisando a vos mismo o simplemente estás denunciando lo que otros hacen y te vas a dormir tranquila pensando que sos buena y denunciaste al machirulo?

-T: Eso se exacerbó durante la pandemia?

-A.K.: Ciertos noticieros se ocupan de señalar al cheto de Palermo, pero además ponen la cámara de manera tal que parece que el cheto es el responsable del coronavirus. Eso implica distribuir narrativas y producir subjetividades y estigmatizar. Lo único que puedo leer en alguien que dice "runner" es estigmatización. Así empezó la pandemia: estigmatizando. Desde que era un virus chino hasta que era el virus de los chetos que viajaron a Europa. Por eso digo que esta modalidad punitivista excede a algunos feminismos.

(Télam)