cultura

Guerriero, sobre sus talleres: No me gusta decir docencia, siento que estoy usurpando un lugar

Por Agencia Télam

07-11-2020 05:15

Leila Guerriero abrió la inscripción para un taller de periodismo en marzo, al comienzo de la pandemia, y en una semana recibió más de 300 solicitudes de inscripción, hoy ese taller se desarrolla todos los viernes con asistencia "casi perfecta" de los 26 participantes y, a su vez, continúa con el grupo que integra el taller de los lunes, un espacio que era presencial, debió pasar a la virtualidad y ahora anhela volver a reunir en su estudio.

A días de la publicación de "Teoría de la gravedad", editado por Libros del Asteroide, la periodista reflexiona sobre sus formas de trabajo en esta época de abundancia de formatos virtuales.

-Télam: Al comienzo de la pandemia abriste un taller y tuvo récord de inscriptos. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Leila Guerriero: Estaba con la idea de que este tiempo sirviera para llegar a lugares a los que no llego habitualmente. Entonces este año armé un taller más federal para inyectar el entusiasmo por el oficio y la idea de hacer un buen periodismo en colegas de todo el país y la verdad es que funcionó muy bien. Hay gente de todos lados: Córdoba, Rosario, Santiago del Estero, también del conurbano y se formó un grupo con una sinergia super interesante. Es la posibilidad de ver los problemas que tienen los colegas de esos lugares, los temas que proponen, esa riqueza se reproduce en el taller. Hay gente de diversas generaciones, son casi todos periodistas salvo algunas excepciones, que son interesados por la contundencia de la prosa y que no tienen mucha experiencia en el oficio. Cuando lancé la convocatoria me escribieron algo así como 380 personas en una semana. Siguen llegando mails pero mi idea es seguir el año que viene con quienes quieran y puedan, mientras las otras actividades me lo permitan.

-T: ¿Cómo cambió tu forma de trabajo en este tiempo?

-LG: Los talleres ocupan un lugar más grande ahora. No puedo sostener mi actividad habitual de viajes y escritura con tantas horas dedicadas a la docencia, aunque no me gusta decir docencia porque siento que estoy usurpando un lugar, al grupo de los talleres. Me gustó mucho generar esta dinámica, hace años que doy taller los lunes en casa, ahora por zoom y, apenas se pueda, pasará a modo presencial. Hubo nervios en el inicio porque me preguntaba cómo generar entusiasmo, hacer que no sea un plomazo. No se trata de sentarse y declamar. Los viernes empecé con unas 30, 33 personas, después fui viendo como funcionaba y fue decantando un poco, ahora son 26. Se generaron algunos cupos y decidí no cubrir, salvo en casos en los que alguna persona me interesaba mucho y ha entrado.

-T: ¿Y en relación a la escritura?

-LG: La tarea de escritura la continúo, no ha estado haciendo muchas notas y perfiles largos porque la misma situación hace que ponga un punto de interrogación acerca de si quiero hacer perfiles y crónicas, que me interesan mucho, de esta manera. De a poco uno ve que se puede ir a la casa de alguien a entrevistarlo con distancia, aunque no todo el mundo está dispuesto a recibir un periodista en la casa. Además no voy una sola vez, voy tres, cuatro. El desplazamiento está ligado a escritura y es importante. No digo como no puedo viajar, no puedo escribir, el desplazamiento por otra parte también lo busco acá en la ciudad. Al principio, hacía largas caminatas largas sola o con mi pareja. Por una cuestión de buscar estímulo pero también porque soy ávida, no me gusta pensar que me quedo fuera de la observación de lo que está pasando. El paisaje de las primeras semanas del confinamiento era de bomba neutrónica, era muy desolador. La realidad grita precariedad por todos lados: hay una cantidad de vendedores ambulantes de lo que sea, gente durmiendo en los portales, las persianas de los locales bajas, con carteles que dicen "en alquiler", "en venta", "gracias por estos años, no aguantamos, nos fuimos". La precariedad está ahí, no es que me falten temas pero me molesta un poco que todos los temas terminen derivando en lo mismo. Todo lo que escribo termina derivando en la misma historia: la pandemia. (Télam)