cultura

Geraldine Schwarz: El odio, la irracionalidad y el miedo no son inevitables

Por Agencia Télam

04-08-2020 02:45

La autora de "Los amnésicos", Geraldine Schwartz, destaca el trabajo sobre la memoria realizado en Alemania acerca de los crímenes del nazismo, y considera que "para transformar el peso del pasado en riqueza, se deben enfrentar las sombras de la historia, no ignorarlas".

En una entrevista con Télam, la joven autora sostiene que "aprender del pasado es un proceso que necesita ser continuamente alimentado y repensado, al igual que la democracia".

- Télam:¿Cómo evaluás el trabajo sobre la memoria que se ha hecho en Alemania respecto de esa trágica historia?

- Geraldine Schwartz: Uno de los grandes logros del trabajo de la memoria en Alemania es que ha involucrado a grandes grupos de la sociedad y ha logrado poner énfasis en cómo un individuo podría transformarse en un delincuente, o al menos en un Mitläufer. En la mayoría de los otros países europeos que lidiaron con el pasado de la Segunda Guerra Mundial, se alentó a los ciudadanos a tener empatía con las víctimas, admirar a los que resistieron y denunciar a los líderes, los monstruos, lo cual es muy importante, pero se perdieron una parte clave del trabajo de la memoria que es preguntarse: ¿Qué responsabilidad tienen los ciudadanos bajo una dictadura, un régimen criminal? Para ser eficiente en el presente y en el futuro, para aprender de la historia, el trabajo de memoria no solo debe centrarse en recordar los crímenes sino también en reflexionar acerca de cómo puede la sociedad convertirse en cómplice. Porque esto lleva a las siguientes preguntas: ¿Qué hubiera hecho? ¿Qué debería haber hecho? ¿Qué hago hoy para evitar que esto suceda? Y por eso sirve a la democracia.

- T:¿Cuál es tu mirada hoy sobre esa tarea de memoria, teniendo en cuenta la realidad actual y las dictaduras que surgieron después en el mundo?

- G.S: Mi libro es una invitación a los ciudadanos a asumir la responsabilidad: ser capaces de un juicio racional, de una opinión sólida basada en argumentos. Porque la supervivencia de nuestras democracias depende de la capacidad de discernimiento y justicia de los ciudadanos, especialmente en tiempos de noticias falsas, teorías de conspiración y manipulación populista.

El odio, la irracionalidad y el miedo no son inevitables. Son mecanismos sociopsicológicos que uno puede aprender a identificar, desmitificar y combatir con una educación política basada tanto en la psicología como en la historia. En Alemania, lo que se conoce como "trabajo de memoria" es en realidad una forma de educación política, que transmite un sentido de responsabilidad y vigilancia hacia los partidos políticos demagógicos que incitan al odio. Esta educación ayudó a agudizar la conciencia de los ciudadanos más jóvenes sobre su falibilidad, su maleabilidad y para armarlos contra los demagogos y manipuladores del odio y las mentiras. Como resultado, pudieron transformar la culpa colectiva en responsabilidad democrática. Pero esto no es un hecho para siempre. Incluso Alemania no es inmune.

Excepto Alemania, casi ningún país ha hecho eso en el mundo. Algunos ni siquiera se atreven a enfrentar las sombras de su pasado, como Chile, España o Gran Bretaña. Esta actitud es contraproducente y revela un profundo malentendido sobre la importancia de aceptar el pasado para la maduración democrática de un país. Estos países podrían inspirarse en la cultura del recuerdo de Alemania para entender que para transformar el peso del pasado en riqueza, deben enfrentar las sombras de su historia, no ignorarlas. (Télam)