cultura

Fabiana Duarte:Los adolescentes son los fusibles que denuncian lo que nos ocurre como sociedad

Por Agencia Télam

01-01-2020 12:15

En la novela "A los trece", con la que Fabiana Duarte obtuvo este año el VIII Premio Novela Corta de la Fundación española MonteLeón, se entrecruzan las historias de dos adolescentes de clases sociales contrapuestas con las que la autora traza un panorama de una Argentina caracterizada por la violencia y el abandono.

El libro se inicia con la historia de Carolina, quien convive con una madre que no ha sabido protegerla, ni tampoco a su pequeño hermano Quino, y de quien la adolescente debe hacerse cargo hasta que queda en situación de calle. Paralelamente se desarrolla la historia de Grecia, una adolescente de clase alta que luego de que su madre se va de la casa vive con su padre, que formó una nueva pareja.

Duarte realiza un acertado abordaje de los universos sociales de las adolescentes, cuyas vidas harán contacto en un momento de la novela (Ediciones Eolas), a la que se refirió la autora en diálogo con Télam.

-Télam:¿A partir de qué hecho o situación surgió esta historia?

-Fabiana Duarte:Tenía que escribir un cuento con tres personajes, según la consigna de un taller literario al que concurría en ese momento. Era el 2015 y en la radio sonaba "Eiti Leda", de Charly García. La última estrofa clamaba: "Y tus piernas cada vez más largas, saben que no es bueno volver atrás. La ciudad se nos mea de risa, nena", entonces imaginé a una chica escapando, corriendo por las calles de Buenos Aires. A partir de esa imagen surgió Carolina y otros dos personajes que sobreviven caminando la ciudad en condición de calle.

-T:¿Qué la llevó a escribir sobre mujeres jóvenes?

-F.D:La novela se publica ahora que es un tiempo de revolución y cambios en el rol de la mujer dentro de la sociedad. Pero cuando comencé a escribirla, esto ni siquiera estaba en gestación. Me interesa mucho la voz de la mujer, cómo piensa, qué le pasa, cómo actúa con lo que le pasa. Cómo resuelve, si es que puede resolver. Qué situaciones la condicionan. Me interesa contar sobre su intimidad, lo que siente, lo que calla. Intenté moldear el universo femenino de los personajes, haciendo hincapié en el complejo mundo interior de cada una.

-T: ¿Cómo surgió la idea de confrontar los universos de Carolina y Grecia?

-F.D: Los adolescentes son, según mi punto de vista, emergentes. Son como los fusibles que denuncian lo que nos está ocurriendo como sociedad. He tenido siempre una mirada puesta ahí que me moviliza, como madre principalmente. Siento al universo adolescente muy vulnerable, y entiendo que el contexto donde viven y se desarrollan condiciona este estado. Me pareció interesante el contraste de clases sociales, en referencia siempre al trato que se le da a la niña y a la mujer en estos ámbitos.

El presidente del jurado en España, Gutierrez Ordoñez, me comentó que en la instancia final de selección habían quedado dos obras. Por un lado, una historia lineal en tercera persona y, por otro lado, "A los trece". Lo que inclinó la balanza a mi favor fue la conformación en la estructura de la novela y el contraste entre esos dos universos. Resultó una estrategia jugada por ser mi primera novela, pero ganadora al fin.

-T: La sexualidad adolescente es un tema muy presente en la novela. ¿Por qué le interesó ahondar en esa mirada?

-F.D:La sexualidad en la adolescencia es "el tema" para los chicos y más aún para los padres. Es una forma de comunicarse entre ellos, un acto de rebeldía, una estrategia. Entendí que no era posible abordar esa etapa en la vida de las protagonistas sin desarrollarlo de manera natural.

-T: La novela es una especie de abordaje sociológico con un tema muy presente en estos años en la Argentina como el de la pobreza, la marginación, la violencia y el abandono. ¿En ese sentido, cómo la interpela la escritura desde el compromiso social?

-F.D: Muchos de los personajes de mis cuentos son sobrevivientes fuera del "sistema". En la vida real, me pasa que no soporto la falta de empatía con las personas que padecen esta problemática. La ausencia de sensibilidad social me resulta sorprendente. Gente que vive en la calle por ejemplo y que parecen fantasmas. Se escucha tantas veces elÂ…"Les gusta vivir en la calle", o "no quieren laburar" pero nadie se cuestiona qué los empujó del entramado social del que alguna vez fueron parte, porque toda esa gente tuvo una familia, un lugar donde dormir. En esta novela estos fantasmas son de carne y hueso. Quiero que al lector le pasen cosas, que se incomode, es una manera de visibilizar, desde la ficción, a estos personajes. Una lectora me comentó que se puso a pensar en cuántas Carolinas habrá en Buenos Aires y que uno no las observa. Otra señora me dijo muy conmovida, "Yo no podía dejar de pensar en "Quino", la novela transcurría y yo, solo pensaba en él". Como escritora busco conmover. Que te pongas, aunque sea por unas páginas, en la piel de otro. (Télam)