cultura

El 2019, arrastrada por la crisis económica, fue un año crítico para la industria editorial

Por Agencia Télam

27-12-2019 11:30

El receso económico del año 2019 impactó fuerte en la industria editorial, con una producción de ejemplares reducida casi a la mitad en relación a 2016, según cifras de la Cámara Argentina del Libro (CAL), y con un sector en estado de alerta que apostó más por la visibilidad que la rentabilidad y desplegó estrategias frente a la crisis, como el proyecto de ley para la creación del Instituto Nacional del Libro Argentino.

El día de la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires -recordada por protestas y reclamos a Pablo Avelluto, ex titular de la cartera de Cultura-, la titular de Fundación El Libro, María Teresa Carbano, citó cifras que demostraron que el primer trimestre de 2019 fue el peor de los últimos cinco años.

El anticipo de esos primeros tres meses consolidó una tendencia que no cambió en los venideros: en su informe anual, la CAL señaló que la cantidad de ejemplares publicados sufrió un retroceso de 45 por ciento con respecto a 2016, sumado a una tendencia descendente en lanzamientos y en volumen de las primeras tiradas, que pasaron de 2700 ejemplares en 2016 a 1700 en 2019.

Aunque el panorama difiere según cada sello, el diagnóstico es similar: un conglomerado como Penguin Random House tuvo que reducir en un 25 por ciento en promedio su plan editorial de este año, aunque haya sido el que publicó el mayor éxito de 2019, el libro "Sinceramente", de Cristina Fernández de Kirchner, con unos 350.000 ejemplares vendidos.

"'Sinceramente' es un libro que se convirtió en un fenómeno sin precedentes. Los primeros 20 mil ejemplares no se agotaron cuando salieron a la calle sino mucho antes: en la primera hora posterior al anuncio de su inminente publicación. El hecho de que se diera en el contexto de un mercado muy golpeado solo intensificó el impacto", aseguró el director editorial de Random House Juan Boido.

En una encuesta realizada por la CAL a más de 500 socios, siete de cada diez dijeron haber modificado su plan editorial al igual que Random, la mitad de los editores debieron rechazar obras por falta de presupuesto y el 60 por ciento manifestó haber percibido, durante el último trimestre, caídas en las ventas de entre 5 a más de 20 puntos porcentuales.

Las editoriales independientes desarrollaron estrategias frente a la crisis, como enriquecer sus catálogos con títulos de calidad, o diversificaron las formas de llegar a los lectores, poniendo especial atención en otras vías de comercialización, como ferias de libros.

En palabras de Alejo Carbonell, de Caballo Negro, "pudimos sostenernos en estos años duros, pero para eso tuvimos que multiplicar los esfuerzos: ferias, lanzamientos, festivales, inventar nuevos acuerdos comerciales, mejorar y ampliar la distribución y sobre todo mucho esfuerzo por mantener los precios lo más bajo posible, resignando todo lo que se pueda".

Para Víctor Malumián, fundador junto a Hernán López Winne del sello Ediciones Godot en 2008, las estadísticas de la CAL "se condice con lo que vemos en la calle, el cierre de librerías, la baja en el volumen de las tiradas y la cantidad de títulos editados. Recordemos que la baja en la tirada afecta directamente la rentabilidad, lo cual impacta de lleno en la capacidad de supervivencia del proyecto editorial y eleva el precio del ejemplar".

"Nuestro año no fue ajeno al del resto del sector: tuvimos que achicar el plan editorial y postergar la publicación de libros", indicaron por correo electrónico los editores Mariano Blatt y Damián Ríos de Blatt y Ríos, que este año también jugó fuerte con su catálogo con títulos como la coedición junto a Eterna Cadencia de "Tiempo pasado" de Lee Child.

"Cambios internos en nuestra organización, sobre todo en lo que respecta al área de distribución, y una serie de apuestas a títulos fuertes nos permitieron sortear la crisis de una manera atípica, sin necesariamente haber visto una caída en cuanto a cantidad de ejemplares vendidos. Pero sí perdimos con relación a la inflación. En ocasiones, optamos por bajar la rentabilidad de nuestros libros para asegurar un precio que sea accesible", explicaron.

Otro eslabón sacudido por la crisis fueron las librerías; en 2018 cerraron 50 y este año la dificultad estuvo en el aumento de costos y en la falta de respuesta por la demanda de haber quedado fuera de la exención del pago del IVA, un beneficio fiscal que se recuperó con la Ley de Presupuesto 2019 pero que no alcanzó a estos comercios.

Junto a la recesión económica, el aumento del precio del papel (que es importado), costos y servicios, el sector editorial también se vio afectado por el ajuste del Gobierno de Mauricia Macri en las políticas públicas, como la CABIP, que dejó de hacer su compra anual centralizada, y lo mismo ocurrió con la cartera de Educación, que disminuyó la compra de libros de texto y complementarios de literatura infantil y juvenil.

Por parte del poder legislativo, este año se presentó en comisión un proyecto de ley que prevé la creación del Instituto Nacional del Libro Argentino para promover y cuidar la actividad editorial; la iniciativa contó con el apoyo de editores, libreros y escritores como Claudia Piñeiro, quien señaló que "el libro debe ser protegido, cuidado, para que haya acceso igualitario u tenga distribución federal". (Télam)