cultura

Deseo poder ir hacia una sociedad donde el encuentro sexual y amoroso sea posible, afirma Peker

Por Agencia Télam

29-08-2020 03:45

Luciana Peker reflexiona en su reciente libro "Sexteame" sobre los vínculos familiares evidenciando un modelo de dominación a deconstruir, y poniendo el acento en el "universo masculino" dispar generacionalmente, al que se interpela a leer libros feministas, acompañar la "revolución de las mujeres" y los deseos de compartir un camino diferente.

Construir otros modelos más amorosos de vivir implica cambiar mandatos y vínculos, pero también es dar un corte a un modelo burgués de familia, entonces ¿cómo se resignifica esta nueva forma de conectarnos en un lugar de protección que es el hogar y deconstruir la relación de poder?.

Para Peker, "muchas veces sabemos lo que no queremos, pero no es tan fácil saber lo que sí queremos. A veces esto va cambiando según los tiempos y modos de vida y las circunstancias. Nadie tiene que ser madre forzadamente; las mujeres podemos vivir solas y ser completamente felices. Creo en familias en cooperación y en quienes queremos tener familia o lazos amorosos. Esto a veces se diferencia de ese modelo que, básicamente, es de consumo y de poder muy dispar. Más que demonizar se trata de construir nuevos modelos en donde podamos sentirnos amparadas, amparar, pero también dar libertad".

Ante la pregunta sobre apatía y falta de deseo, Peker señala que esto se puede relacionar con que "hay una sensación de apatía muy fuerte, lo que los jóvenes dicen 'me da paja'. Los varones están mucho más apáticos y tienen el deseo sexual más bajo. Hay un enorme problema de impotencia masculina muy masivo que va más allá de problemas orgánicos".

Para la periodista esto tiene que ver con el fracaso de los modelos políticos y culturales -más allá de lo logrado- donde se intentaba cambiar el mundo y señala: "Han fracasado una serie de revoluciones de gobiernos populares. Estamos en un momento de retroceso y no de meter goles y no en soñar un mundo mejor".

Y prosigue, "las mujeres estamos más encendidas porque somos un movimiento político que tiene ganas de cambiar el mundo y eso nos pone menos apáticas y por eso tenemos más deseo. La apatía es precisamente lo que busca el sistema más conservador: busca que creas que ya nada se puede cambiar y que lo único innovador que nos cuentan desde la derecha -sea Bolsonaro o Trump- es que antes se estaba mejor".

En el libro hay un espacio dedicado a interpelar al "universo masculino deseante fálico", y hay una diferencia generacional, ya que Peker sostiene que "se ha puesto en jaque el modelo fálico de sexualidad de poder" que surge en las entrevistas que le hicieron por el lanzamiento del libro, -con Angela Torres, Anita Rodríguez, Vero Castañares- el pedido de "queremos que lean los varones".

"Ahora esta inquietud de que los varones se den por aludidos o de que lean algunos de los libros sobre estos temas está presente como nunca antes. Porque pareciera que si las mujeres están caminando un camino de interpelación, búsqueda de lectura, de curiosidad, y si los varones están viviendo en otro planeta, es muy difícil congeniar transformaciones o placeres compartidos", explica.

"Creo que la mayoría de los varones le están dando la espalda al movimiento feminista y no están escuchando ni leyendo. Los varones, que además no se paran de la vereda de los violentos, de los machistas, de los fascistas, tienen que poder leer autoras mujeres contemporáneas argentinas", comenta.

En ese sentido, advierte que "los varones de más de 40 años tienen una resistencia, no solo al feminismo sino a las mujeres deseantes, con el que es muy difícil de dialogar, prácticamente le están dando la espalda a las mujeres. Incluso mucho más que cuando ellos eran jóvenes. Si bien hay grupos de jóvenes que se están volcando hacia grupos antiderechos, veo una diferencia generacional muy clara donde es más alentadora la actitud de los más jóvenes que la de los más grandes".

Consultada sobre sus deseos, dice que están en seguir escribiendo: "Para mí 'Sexteame' es un libro bisagra para encontrar con la complicidad de las lectoras el puente para poder seguir escribiendo. Mis sueños personales también son claramente poder ir hacia una sociedad donde el encuentro sexual y amoroso sea posible y por supuesto donde haya lugar para ese encuentro. Donde una mujer no tenga que pagar el precio de no poder querer ni ser querida para poder escribir, ocupar un lugar de incidencia pública". (Télam)