cultura

Catalina de Elía: El uso político de los casos judiciales es un disco rayado

Por Agencia Télam

27-10-2020 02:30

El libro "Maten a Duarte" es la prueba fiel de que hay cadáveres inquietos, que siguen hablando, cadáveres mutilados, autopsias reveladoras o realizadas simplemente como venganza: como fueron la mutilación de las manos del expresidente Juan Domingo Perón, el secuestro y abuso del cuerpo embalsamado de Eva Perón y la decapitación, dos años después de su muerte, del hermano de la primera dama, Juan Duarte, protagonista del libro de la periodista Catalina de Elía.

- Télam: ¿Aparece una carta suicida que varios testigos dicen haber visto escribir y otros identificaron su autenticidad?

- Catalina de Elía: La carta de Juan Duarte es un punto irresuelto por las tres investigaciones que hubo sobre su muerte. La razón principal es que el juez que intervino en la escena del crimen, Raúl Pizarro Miguens, no ordenó pericias, archivó una fotocopia y le entregó en mano la carta original a Perón. Las pericias que se hicieron en las dos investigaciones que le siguieron fueron sobre fotocopias. La supuesta carta de despedida de Duarte estaba dirigida a Perón

- T.: ¿Cuáles son las similitudes y cuáles las diferencias con el caso del fiscal Alberto Nisman que apareció muerto en su departamento en enero de 2015?

- C. d. E.: Salvando las distancias, hay muchas semejanzas con la muerte de Nisman. Ambos murieron en su domicilio de un disparo en la cabeza. En los dos casos se tejieron miles de versiones desde la propia escena del crimen. Ambos tuvieron una relación similar con el poder político, cercana en un momento y algo más distante después. Cerca de Duarte se halló una carta dirigida a Perón. Cerca de Nisman, dos denuncias, una incluía a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Duarte estaba citado la mañana de su muerte a declarar por una investigación interna por supuesta corrupción ordenada por Perón. Nisman apareció muerto horas antes de tener que explicar en el Congreso en qué se basaba su acusación contra la entonces presidenta Fernández de Kirchner.

Las investigaciones en los dos casos fueron objeto de sospechas. En el primero, bajo la división político-social peronismo versus antiperonismo. En el segundo, bajo la denominada "grieta" que concita sentimientos similares. Las dos investigaciones están sospechadas de manipulación. La de Duarte fue rehecha por autoridades administrativas de un gobierno de facto. La de Nisman salió de las manos de la jueza original hacia las de un juez federal, que culminó con una resignificación del caso y así se pasó de la sospecha de suicidio a homicidio. En ambos casos, la dirigencia política usó el expediente como un insumo para fines particulares.

-T.: ¿Por qué todos los suicidios despiertan teorías conspirativas y manipulaciones informativas?

-C. d. E.: Tanto en la muerte de Duarte como en los casos de muertes cercanas al poder con los que lo comparé en el libro la explicación que encuentro es que la palabra judicial y estatal es poco creíble para la sociedad civil. La verdad judicial queda completamente alejada de la verdad real por el uso político de los expedientes.

-T.: ¿Cómo se resignifica este caso desde la actualidad?

-C. d. E.: Se lee en clave de actualidad porque la costumbre del uso político de los casos judiciales es un disco rayado. Cuando los casos rozan de una u otra manera al poder, un caso que tiene un trámite judicial que parece normal paralelamente registra un uso político que desfigura "la verdad". (Télam)