cultura

Biblioteca Aira, una propuesta entretenida y refrescante para encarar las lecturas de veraneo

Por Agencia Télam

22-12-2019 03:30

La Biblioteca César Aira, flamante iniciativa de Blatt & Ríos, propone una entrada amable y refrescante al vasto universo narrativo del escritor argentino, especialmente tentadora para este verano, con cuatro grandes libros, inclasificables y diversos como su autor, que van desde el raro "Artforum", un rescate emblemático, al inédito "Pinceladas musicales".

Los títulos publicados por ese sello independiente, "Yo era una mujer casada" y "El gran maestro" son los otros dos, reflejan algunas preocupaciones de Aira en los últimos diez años.

Un amplio abanico de opciones, teniendo el raudal productivo de este escritor pampeano, nombre recurrente en las apuestas al Nobel literario, que con 70 años tiene más de 100 obras publicadas.

Algunas, como "Artforum", son libros sin género, como apuntes de un diario. A partir de capítulos breves fechados en 30 años, el narrador cuenta la relación obsesiva y esquiva con esa revista con sede en la ciudad de Nueva York, que se publica 10 veces al año, de septiembre a mayo, junto con un número anual de verano.

Otros de esos libros son novelas: "Yo era una mujer casada" cierra el ciclo que abrieron "Yo era una chica moderna" y "Yo era una niña de siete años", del sello Interzona, novelas donde el escritor juega a tener aventuras en otras vidas: "Claro que la separación siempre estuvo en el aire como posibilidad, lo está en todo matrimonio, del que es algo así como la esencia", escribe en el rescate de Blatt & Ríos.

En su raid productivo, trabajó con muchísimas editoriales, desde la autogestiva y colectiva Eloísa Cartonera al conglomerado Random. Tal vez la más importante sea otra independiente, Beatriz Viterbo. A cada sello le dio obras que discutían con sus catálogos y la Biblioteca se adecua al de Blatt & Ríos, fundado en 2010 por Mariano Blatt y Damián Ríos.

"Pinceladas..." es el paraíso perdido de Aira (La Pampa, 1949) , una parodia casi tierna de su infancia en Coronel Pringles, protagonizada por un pintor que no pinta y un arte que podría pensarse como una disputa entre el hacer y el no hacer.

De Aira se dice mucho, pero como es esquivo a las presentaciones y casi no da entrevistas, él poco dice de sus libros. Hablan por sí solos. Y como alterna editoriales, algunos son muy difíciles de conseguir. Dicen que esos libros son intervenciones al campo literario, como performances artísticas.; y como escribe muchísimo, de todo y lo que se le ocurre como se le ocurre, sin rendir cuentas al deber ser literario (también cuentan que no corrige) dicen que hace que la literatura se expanda, porque no repara en las formas, y que eso, en su caso, es vanguardia.

A Blatt & Rios esto no le importa: "Trabajamos para producir libros que entretengan, evadan, den ganas de leer y Aira es ideal para eso", dicen ellos.

Pasa que una trama suya puede desarmarse o cambiar el rumbo de manera inesperadísima. Las abducciones marcianas en un supermercado chino, tratándose de él, son posibles y también creíbles, así como ensayos los concienzudos sobre arte, o cuentos que parezcan novelas, que en realidad son diarios, pero que son mentira, porque son ficción.

"El gran misterio", su libro número 100, el otro rescate de Blatt &Ríos, se construye con un científico que ensaya la racionalidad de lo eventual; dos abogados que se esfuman en pleno trámite de divorcio; una mujer que teme la invención de un rayo que la desintegre y un genio que vive en el cuerpo del protagonista.

Eso tienen sus libros, entran en la literatura como en uno de los terrenos más inciertos que existen, una vez dicho y hecho todo lo que se tienen que decir y hacer, dicen y hacen todo lo contrario: "en el peor de los casos nos quedaríamos en un mundo sin forma, quizá era mejor así. Quizá hemos vivido prisioneros de algo que en realidad no necesitábamos", escribe en "Artforum".

Pero eso no es algo específico de Aira, a lo sumo actúa como un catalizador que resume lo que pasa en todo un campo: "Nos pasa que cada vez que leemos más, entendemos menos -apuntan los editores-. Y no entender, no tener explicaciones va en contra de toda certeza. Ojalá seamos capaces de detectar a los genios del futuro, aunque no es seguro. Trabajamos a tientas, al fin y al cabo somos lectores desde el siglo XX".

¿Podría decirse que Aira es un escritor de ideas y que su escritura es un ensayo sobre las formas literarias? Tampoco lo creen así estos editores, "en sus ensayos, que son varios y buenos, priman las ideas, pero es algo que ni él se toma demasiado en serio. Las novelas y cuentos, en cambio, son piezas narrativas notables. Se preocupa por la historia y por los personajes".

Y entonces, ¿existirían claves para entender su obra?, es más, ¿importa eso para quien quiera leerlo? "Usar el tiempo para leer es un lujo y un placer. Buscar claves es un trabajo subsidiario al de leer. Para el que las quiera, ahí estarán. Sospechamos que el que no las quiera no se pierde de gran cosa", afirman.

"Debo reducir las incógnitas, para lo cual antes tengo que analizar el Gran Misterio, dividirlo en los pequeños misterios que lo conforman, tomar uno, investigarlo a fondo, rastrear sus raíces y consecuencias. Una vez que termine con uno, pasar a otro y someterlo a la misma inquisición. Salvo que no sea necesario porque podría bastar con uno, uno solo podría entregarme las claves", los contradice Aira, o no.

¿Qué forma irá tomando su Biblioteca en 2020? Ríos y Blatt responden por escrito un texto que firman en conjunto: "Con César Aira estamos en permanente diálogo, nosotros proponemos a veces, pero él es quien dispone". (Télam)