cultura

Ariel Dorfman: Una lástima que tenga que morir George Floyd en este camino hacia la liberación

Por Agencia Télam

13-06-2020 03:15

El escritor chileno Ariel Dorfman es un reconocido activista de los derechos humanos y en sus novelas -como la flamante "Allegro", que transcurre en el siglo XVIII - nunca descuida la historia, las reivindicaciones, ni la actualidad del mundo, en este caso de Estados Unidos, el país donde reside junto a su esposa: así, la política del presidente Donald Trump, el homicidio de George Floyd y las revueltas posteriores también dialogan con su literatura.


- Télam: ¿Tu ficción surge de esos espacios donde las biografías y la historia son porosas?

- Ariel Dorfman: Siempre me ha fascinado lo que no se cuenta, los vacíos y olvidos de la historia. Mi obra literaria surge a menudo del intento de rescatar lo que las versiones oficiales, las biografías, los obituarios, dejan de lado. Mis personajes, al rebelarse contra lo que el poder quiere ocultar, buscan gestar otro tipo de autoridad y "autoría", la validez de una realidad paralela (tal como ocurre en mis cuentos infantiles o en mis poemas).

Esta estrategia es más fácil cuando se trata de personajes enteramente ficticios. Cuando estoy elaborando seres que tienen una existencia y peso histórico, que han dejado una marca, digamos, en el recuerdo colectivo, he debido tener un cuidado especial de que los huecos y entresijos que voy descubriendo quepan escrupulosamente dentro de una facticidad objetiva. Hago un esfuerzo descomunal para que los recovecos y trastiendas de las vidas narradas sean verosímiles.

- T: ¿Sentís que "Allegro" en este caso te permite varias reivindicaciones, sobre todo la de los padres, ya que todos son hijos de...?

AD: Tenía una deuda pendiente con Mozart, tan maltratado en "Amadeus" (aunque me gusta mucho el personaje de Salieri), de manera que esa es, en efecto, la primera reivindicación. Fue un placer desplegar a un Mozart inteligente, compasivo, abierto a los demás, sumamente observador, desamparado, muy trabajador. Y con respecto a la reparación entre generaciones, aunque recién me doy cuenta de ello a raíz de la pregunta: veo que los hijos de... no pueden enfrentar sus propios temores, y especialmente la muerte, sin haber llevado a cabo un encuentro con esos antecesores. Y ya que hablamos de familias, hago notar que uno de los temas principales del libro es la hermandad. La amistad de Mozart tanto con el hijo de Taylor y el hijo y la hija de Bach es de las cosas que más me gustan en la novela, como si todos ellos fueran mis propios hermanos, amigos ya muertos a los que rindo homenaje resucitándolos.

- T.: En el final del libro transcurre el comienzo de la Revolución Francesa ¿Cómo ves lo que sucede en EEUU hoy?

A.D.: Mozart tuvo que crecer en una edad pre-revolucionaria, donde el siglo está a punto de generar revueltas y guillotinas. Y él mismo se encuentra en un momento crucial de transición para las artes, que intentan librarse de los aristócratas que, aunque sustentan a los creadores, a la vez les restringen su libertad. La novela abre en un salón de conciertos en Londres establecido por Bach hijo y su socio Abel que les permite ganarse la vida gracias a "suscriptores", es decir, gracias al mercado y no a la merced de un mecenas. Y "Allegro" sigue más tarde en París, donde a Mozart lo desprecian y menoscaban los mismos que, dentro de poco, van a ser perseguidos y ejecutados por la Revolución Francesa. Como en "El Siglo de las Luces" de Carpentier, quise hacer paralelos con nuestra época. Por cierto, que no anticipé que mi novela saldría en América Latina en un tiempo de estallidos sociales como los que ha estado viviendo Chile y ahora, no tan sorprendentemente, los Estados Unidos.

En el tiempo de Mozart los "lores" y marqueses se sentían impunes y creo que lo mismo sucede con Trump, Bolsonaro, Orban, Putin, y tantos otros especímenes monstruosos que gobiernan demasiados países. Se creen sobre la ley. En el caso de Trump no cabe duda de que tal actitud -y su racismo, sus políticas anti-migratorias, su matonaje incesante, su admiración por la fuerza bruta y su odio a la ciencia y la inteligencia- han exacerbado la violencia ejercida por muchos policías que tampoco creen que tendrán que rendir cuentas.

Es muy alentador ver que el pueblo norteamericano está exigiendo responsabilidad de parte de las autoridades y que hay cada vez más esperanzas de que a Trump se le va a propinar una paliza colosal en las próximas elecciones de noviembre 2020, lo que, por cierto, es un alivio para mí y mi mujer Angélica, que vivimos aquí casi todo el año y hemos debido sufrir el trauma y pesadilla de su miserable reinado. Una lástima que tenga que morir George Floyd y tantos otros en este camino hacia la liberación. (Télam)