cultura

Andrea Giunta: No sé qué vendrá, pero no me gustaría volver a lo mismo

Por Agencia Télam

04-05-2020 08:00

Además de pasar los ultimos años dedicada a la investigación de su flamante ensayo "Contra el canon", la investigadora y docente Andrea Giunta fue elegida a fines de 2018 como curadora de la 12º Bienal del Mercosur, un hito que tenía debía realizarse en los primeros días de abril en la ciudad brasileña de Porto Alegre pero que se canceló por la imposición de la cuarentena y por estos días ofrece contenidos fragmentarios a través de la virtualidad.

La aplazada edición de la Bienal iba a tener como eje el cruce entre arte, feminismo y emancipación –uno de los tópicos que Giunta trabaja desde hace años temas y que vertebra su libro "Feminismo y arte latinoamericano- y aunque los organizadores no descartan concretarla a fines de octubre, mientras tanto han generado varios contenidos para la web (http://es.fundacaobienal.art.br/ ), desde la lista de artistas participantes con sus biografías, hasta textos curatoriales, fotos de las obras y videos que cuentan en primera persona cómo atraviesan esta instancia de aislamiento social.

-Télam: ¿De qué manera se ha reformulado la agenda de la Bienal del Mercosur con las restricciones impuestas por la cuarentena?

- Andrea Giunta:Cuando fue evidente que no íbamos a abrir la bienal, que la tarea central era que artistas que estaban desarrollando proyectos específicos pudiesen volver a sus países, o que otrxs que estaban por viajar no lo hiciesen. En un momento en que el mundo estaba parando, no había ningún plan más que articular la emergencia. En lo personal respeté las necesidades de cada unx de atender a sus contextos de urgencia; al deseo y la posibilidad, no al mandato. Sentí una responsabilidad inmensa. Propusimos grabar un pequeño video con lxs artistas contando dónde se encontraban en sus respectivas cuarentenas y qué habían planeado para la bienal. Un nexo imaginario. Entonces concebimos migrar a la red. Algo que en verdad es imposible. Muchas obras específicas no llegaron a realizarse. Hoy aproximadamente el 80% de lxs artistas están en el sitio, en diversos formatos.

-T: ¿En ese contexto la digitalización del arte se instala como una estrategia de emergencia frente a las restricciones del contexto o puede dar lugar a una reconfiguración radical de la práctica artística?

-AG: No quiero pensar la digitalización desde una perspectiva exitista. Creo que abre un paréntesis para la reflexión, sobre las estructuras del arte de las que las bienales también participan, sobre qué tipo de futuro pensamos. Es imprescindible analizar si en lugar de volver a la "normalidad" queremos instalarnos desde una reflexión crítica sobre ese mundo que no sólo paró, sino que nos hizo un paro a nosotrxs, en nuestras formas de vivirlo. Hay muchos imaginarios circulando. Desde los de la confianza y el rearmarse para retomar lo que dejamos a mediados de marzo, a los que proponen una distancia para analizar críticamente sus articulaciones, pensar otras formas. Hemos leído muchos textos que dividen el pasado y el futuro con claridad, con análisis realistas, escépticos, proyectivos o confiados. No sé qué vendrá, pero no me gustaría volver a lo mismo.

-T:¿Las tramas disruptivas contra el canon empiezan a ser más recurrente en las muestras y bienales?

-AG: Este es un tema muy discutido en el escenario museográfico y curatorial: ¿cómo ordenas las obras?, ¿en una narrativa que dé cuenta de la coexistencia cronológica aunque no real de artistas y de obras?, ¿en un orden pautado por los estilos o a partir de temas o problemas comparables que te permiten una coexistencia?

Los museos del mundo están creando, poco a poco, colecciones descentradas del canon. Un canon que, por cierto, no solo es centralista, es patriarcal, blanco y en muchos casos clasista. Están incorporando obras realizadas en América Latina, Asia, África, artistas mujeres, artistas negrxs. Es un movimiento crítico de sus propias narrativas que estaba en proceso.

En el estado actual tenemos que preguntarnos por el después de esta paralización casi total del mundo del arte. No tanto preguntarnos cuándo volveremos al estado previo a la pandemia, sino si queremos volver, si eso es deseable. Espero que el mundo cultural no se esfuerce en un retorno acrítico a la "normalidad", una palabra recurrente en este momento, aun cuando no sea claro qué significa. (Télam)