cultura

Alberto Rojo: La misma imaginación que crea la ciencia es la que crea el arte

Por Agencia Télam

20-12-2019 01:45

En "Borges y la física cuántica", el investigador Alberto Rojo indaga en el territorio común que habitan el arte y la ciencia, fundamentalmente a partir de un cuento del emblemático escritor argentino, quien sin tener conocimientos de física, anticipó teorías de la mecánica cuántica.

La obra de Rojo, que publicada por primera vez hace seis años tuvo una gran recepción entre científicos y amantes de la literatura, llega ahora enriquecida con ensayos como el surgido del cuento "Funes el memorioso", donde Borges, sin saberlo, aborda un tema fundamental de la física como la flecha del tiempo.

Nacido en Tucumán en 1960, Rojo se doctoró en Física en el Instituto Balseiro, continuó su vida profesional como investigador en la Universidad de Chicago y actualmente es profesor titular en la Universidad de Oakland.

En diálogo con Télam, el investigador que además es músico y grabó con Mercedes Sosa, se refirió a la obra reeditada por la editorial Siglo XXI.

-Télam:¿Cuándo comenzó a estudiar la conexión entre la obra de Borges y la física?

-Alberto Rojo: Cuando estaba estudiando en Bariloche, en un libro de física estadística del estadounidense Charles Kittel, un problema proponía calcular la probabilidad de que un mono tecleando al azar escribiera Hamlet. Y si bien este es un problema que Borges citaba, lo interesante es que al final del capítulo de Kittel una nota al pie señalaba: 'para un estudio literario científico leer "La Biblioteca de Babel", de Jorge Luis Borges'. No decía el cuento, decía estudio literario científico. Y aunque entre los estudiantes de física ya hablábamos de la presencia de la ciencia en la obra de Borges, el hecho de que fuera citado como un estudio científico me interesó particularmente. Años después tuve la posibilidad de conocer a Borges y decirle que los físicos lo citaban y a partir de ahí empecé a hacer una nueva relectura de su obra y a indagar en posibles conexiones. Él me dijo -y le creo- que no sabía nada de física, cuando en realidad sabemos que leyó mucho de divulgación de matemáticas, por ejemplo.

-T:¿En qué radica el poder anticipatorio del cuento "El jardín de los senderos que se bifurcan" respecto de la ciencia?

-A.R: En ese cuento hay un anticipo clarísimo de una teoría cuántica en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades relativamente independientes que se multiplican, y es anticipatorio porque esa teoría se publica en 1957, quince años después del cuento de Borges. A partir de eso estuve indagando la posibilidad de que el autor de la teoría, el estadounidense Hugh Everett, hubiera leído el cuento, y si bien no pude encontrar un subrayado, es posible que lo haya leído porque el cuento se publicó antes del trabajo científico y es el primer cuento de Borges publicado en inglés.

-T:¿Qué lecturas o influencias tuvo Borges para crear cuentos de impronta científica?

-A.R: Tenía un abanico de lecturas amplísimo y la gente que lo conocía dice que ejercitaba un arte microscópico sobre las palabras y los nombres. En el caso de "El jardín de los senderos que se bifurcan" hay una influencia de la literatura policial, de Edgar Allan Pou, y del escritor inglés de ciencia ficción Olaf Stapledon, y combinando todos esos elementos Borges va más allá de la ciencia ficción, del anticipo conceptual de una teoría científica.

-T: ¿Cómo alguien, en este caso Borges, puede intuir ciertos conceptos científicos?

-A.R: Cuando uno es suficientemente inteligente y tiene una especie de antena o radar por las cosas que están flotando en la matriz cultural de un determinado momento, pero aún no han precipitado en la ciencia, es capaz de destilar esas ideas y convertirlas en ficciones que no son un trabajo científico, pero contienen el germen de lo que será una teoría científica. O sea que la combinación de la inteligencia con lirismo y matriz cultural hace que una fantasía sea parte de una teoría. De la misma manera que una teoría suficientemente bella y sofisticada en algún lugar va a tener una cabida en la realidad.

-T: Esto se relaciona con lo que señala el libro respecto de la belleza del arte que anida en la ciencia.

-A.R: Un prestigioso científico decía que las teorías para ser verdaderas tienen que ser bellas, agradables, tienen que tener simetría, elegancia. La búsqueda de la belleza es la búsqueda de la verdad, porque la misma imaginación que crea la ciencia es la que crea el arte. Los científicos crean mundos posibles y muchas veces el mundo que no vemos opera con las mismas reglas de la fantasía. (Télam)