agropecuario

Genética, manejo y nutrición permitieron producir más maíz que soja, destacó Fertilizar

Por Agencia Télam

02-09-2020 06:00

El progreso genético, el manejo a campo y las mejoras de nutrición fueron fundamentales para llevar la cosecha de maíz a 50 millones de toneladas en la campaña 2019/20 y superar a la soja por primera vez en más de 20 años, explicó el presidente de la asociación Fertilizar, Jorge Bassi.

El maíz culminó la última campaña como el cultivo principal de la Argentina desplazando a la soja después de 24 años (campaña 1996-97) y las razones de ese reposicionamiento, para Bassi, se resumen en las mejoras en genética, la tecnología en el manejo del cultivo a campo -fechas de siembra y densidad-, combinadas con una mejor nutrición.

A partir de 2015, la superficie de maíz de grano en la Argentina pasó de cuatro millones de hectáreas a 6,3 millones, aumento que -sumado a las mejoras del manejo, principalmente la nutrición- convirtió al maíz en el grano más producido del país, dijo.

“El maíz se convierte en el grano más producido en un contexto internacional de precios medios a bajos gracias al trabajo hecho por todo el sector en estos años, que le permitió ganar productividad y estabilidad, adaptándose exitosamente a distintos ambientes”, resaltó.

Según la entidad, mientras que en 2014 la producción de soja era de 60,8 millones de toneladas y la de maíz 28,7 millones, en la campaña que acaba de concluir la producción de soja fue de 49,6 millones mientras que la de maíz fue de 50 millones, con un aumento de área de 60%, inferior al aumento de la producción de 75%.

Este mayor porcentaje en el aumento de la producción por sobre el aumento de superficie, más kilos de grano de maíz por hectárea: “Una mejor tecnología de insumos y de manejo permitieron aumentar los rendimientos y bajar los costos de producción por tonelada producida”, dijo Bassi.

Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en la región centro del país (sur de Córdoba y Santa Fe y norte de Buenos Aires y La Pampa) los rendimientos promedio aumentaron de 82,2 qq/ha a 93,85 qq/ha: “La tendencia fue ganar 278 kg/ha cada año, lo que campaña tras campaña posiciona cada vez mejor al maíz”, resaltó el ejecutivo.

Entre las tecnologías que impulsaron el crecimiento del maíz, Bassi enumeró la mejora en la genética, que abrió la ventana de siembra a los planteos tardíos y de segunda, los híbridos de mejor comportamiento ante el estrés hídrico y el mejor aporte de nutrientes.

“La adaptación del maíz a distintos ambientes fue clave, ya que el cultivo se volvió competitivo al lograr aumentar rendimientos y estabilidad", destacó.

Otro factor de la mejora en la nutrición ocurrió por un mayor aporte de nitrógeno (N) y la práctica de la fertilización balanceada: “Desde 2015, los productores fueron aumentando las dosis en más de 20%, para pasar de 190 a 239 kilos/ha”, explicó.

Por otra parte, recordó que el carbono es un elemento fundamental para los sistemas, pero que no se puede adicionar con fertilizantes sino “a través del manejo de las rotaciones y los rastrojos de las cosechas".

"En los últimos años –aseguró- la incorporación de gramíneas (maíz y trigo) ha sido una buena noticia; si logramos sostener estos manejos podría mejorar el balance de carbono del suelo y poner a la agricultura argentina en el camino de la sustentabilidad”. (Télam)