Escuchá la entrevista exclusiva de GRUPOLAPROVINCIA.COM con Horacio Salaverri.

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Horacio Salaverri

El ministro Julián Domínguez recibe en los próximos minutos a la Mesa de Enlace. ¿Qué sensaciones tiene en este nuevo inicio de gestión?

Nosotros por supuesto cada vez que hay un cambio de ministro uno trata de que ese cambio traiga en este caso aparejado un diálogo más conducente.

Lo conocemos a Domínguez, sabemos que es un hombre de diálogo. Tiene experiencia administrativa en el Ministerio, entendemos que por lo menos en ese sentido hay una parte cubierta.

Muchas veces cuando los ministros recién se sientan en el sillón, después acomodarse les cuesta bastante hasta conocer rápidamente el Ministerio.

En ese sentido, de alguna manera ya se ha iniciado algún tipo de diálogo con los sectores técnicos de nuestras entidades, así que ha habido un avance en ese sentido.

Por lo menos lo que nosotros entendemos desde Carbap, lo que tiene que ver es las facultades y el empoderamiento que se le da a ese ministro para poder trabajar con libertad.

Me refiero que hasta el momento muchas de las decisiones que se han tomado tienen más que ver con decisiones que venían de la Secretaría de Comercio Interior o del Ministerio de la Producción que del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Nuestra intención es que el Ministerio recupere la independencia y la autonomía que tenía.

Pero entonces, ¿el ex ministro Luis Basterra estaba atado de manos?

El ministro Luis Basterra era un hombre paciente, de alguna manera de diálogo pero generalmente los diálogos que se realizaban con el ministro Basterra nunca fueron conducentes.

Basterra lamentablemente era un hombre que a nuestro entender era manejado por el Ministerio de la Producción.

Lamentablemente era un hombre que a nuestro entender, todas las decisiones que le tocaron, básicamente le estoy mencionando el tema del cierre de la exportación de carne, claramente era manejado por el Ministerio de la Producción.

De hecho, cuando se lanzó esto la persona que estaba presente era el ministro de la Producción. No estaba el ministro de Agricultura. Así que las cuestiones lamentablemente pasaban por ahí.

Y esto no es novedoso. Esto le pasó a Julián Domínguez también allá cuando estaba Moreno de secretario de Comercio Interior con respecto al trigo y con respecto a la carne en su momento de la misma manera.

Si el Gobierno va  a supeditar al Ministerio a las decisiones del Ministerio de la Producción o a las decisiones de la Secretaría de Comercio Interior realmente volveríamos a foja cero.

Me parece que hay que tener un Ministerio con una representación mayor de los intereses del sector.

Seguramente en el encuentro se va a tratar uno de los temas principales para el sector que es las restricciones a las exportaciones de carne. ¿Qué opinión tiene sobre esta medida?

Mire, esta medida fue aplicada entre el 2006 – 2012 y fracasó rotundamente. De hecho, ninguna de las condiciones para lo cual fue creada sirvió, porque perdimos 11 millones de cabezas, cerraron 125 frigoríficos y el otro día nos comentaban en un encuentro que tuvimos de la cadena Carne que al personal de la industria, los sindicatos, perdió 17 mil puestos de trabajo.

Así que nosotros creemos que estas medidas no son medidas eficaces, que no han tenido y no van a tener en el tiempo, más allá que de alguna cuestión coyuntural, el motivo por el cual fueron creadas.

Creemos que lo mejor en ese sentido es volver a una comercialización sin restricciones.

Creemos que lo mejor en ese sentido es volver a una comercialización sin restricciones y básicamente generar mesas de trabajo para determinar en el caso que fuera necesario qué hacer si hay un exceso o una revalorización demasiado alta en el valor del kilo de carne.

Hoy el Gobierno estaba en su momento recibiendo un poco menos por el cierre de las exportaciones. En realidad, Argentina estaba cobrando básicamente o estaba recaudando mejor dicho alrededor de 250 millones de dólares al año de retenciones, que es un 9 por ciento que paga el productor cada vez que te vende para exportación, que eso también puede ser utilizado para mitigar cuestiones impositivas y beneficiar al consumidor final.

No hay que olvidarse que la carne tiene casi un 30 por ciento desde la producción hasta el consumidor final.

¿Cómo es el sentimiento del campo previo a las elecciones con el Gobierno? ¿Usted imaginaba un resultado en las urnas de estas características?

Más allá de la evaluación que uno podía considerar, lo que sí veía que generalmente había en la sociedad en general y en muchos de los sectores productivos la idea de que el rumbo que tenía y muchas de las acciones realizadas por el Gobierno no eran tan correctas.

Y me parece que eso es lo que ha incidido y lo que ha manifestado el electorado en el día de las PASO.

Creo que ha habido un mensaje muy claro que no es el rumbo correcto el que está tomando el país. De hecho que en el mundo productivo, más allá que esto también se da por supuesto en la sociedad en general, hay una idea de que estamos con un cortoplacismo mirando las elecciones del 14 de noviembre.

¿Después del 14 de noviembre qué pasa? El país no se termina. Creo que el Gobierno debería, y la política en general también, hablar de otro tipo de medidas, hablar de una mirada un poco más larga, que dé un poquito sentar una esperanza. Creo que por ahí pasa lo que el electorado está tratando de ver o analizar para reclamar.

El otro día había una persona que me comentaba en una pregunta “¿qué puede pasar en la Argentina?”. La mayoría le va a decir cualquier cosa puede pasar y eso no es así, en realidad en los países que tienen estabilidad, que tienen estabilidad institucional, no va a pasar nada extraño. Puede pasar una cosa u otra pero no el nivel de falta de previsibilidad que tiene el país básicamente en lo económico y claramente en lo social, donde estamos ante un escenario de una pobreza de casi el 50 por ciento, de una pérdida de trabajo de alrededor de cuentapropista, de autónomos, personal en relación de dependencia de más de un millón de personas.

Me parece que por ahí está pasando un poco el reclamo de la sociedad. Tener de alguna manera más estabilidad, más seguridad.

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