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Rogelio Iparraguirre

¿Cómo califica la gestión de Miguel Lunghi?

Hay que plantear esto con mucha honestidad intelectual. Tengamos en cuenta que son 18 años, casi 19 consecutivos, desde el año 2003. Es un intendente que ha tenido cinco reelecciones consecutivas y eso habla por sí solo de que ha habido sin lugar a dudas aciertos a lo largo del tiempo, que no han sido pocos, y por otro lado también, hay que decirlo, ha habido en demasía desencuentros por parte del peronismo para ser alternativa en la ciudad.

Digo esto porque si no uno estaría presumiendo que el electorado, vecinos y vecinas de la ciudad votan mal, y yo no creo que los tandilenses en líneas generales voten mal.

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Ahora bien, lo que sí hemos visto de manera cada vez más clara es que con el paso de tiempo esa gestión fue agotándose en tanto su capacidad de resolver problemas del presente, como son principalmente la desigualdad reinante en la ciudad de Tandil, la falta de impulso a los sectores productivos que generen valor agregado, trabajo calificado, en lo que tiene que ver con las políticas de medio ambiente, políticas deportivas…

También hemos visto durante el último tiempo, porque la pandemia lo desnudó, lo que tiene que ver con las políticas sanitarias. Ocurre lo que creo yo que es parte en algún punto de la política argentina que cuando se extiende en demasía un proceso de poder, estamos hablando como decía de casi 20 años, se pierde de vista la razón por la cual el pueblo te puso en ese lugar.

Lunghi está rodeado desde hace 20 años del mismo equipo. Un equipo que ha perdido la capacidad de proyectar hacia adelante.

Lunghi está rodeado desde hace 20 años del mismo equipo, un equipo que ha perdido sin lugar a dudas la iniciativa, la inventiva, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, y, sobre todo, de proyectar también hacia adelante.

Son funcionarios que hace 20 años giran en la misma calesita, donde el señor Lunghi es quien tiene la sortija, y van cambiando de lugar pero a las tres de la tarde no encontrás a ninguno en el celular.

Cuelgan el traje en la percha, apagan el celular del trabajo y prenden el celular de la familia y los amigos. Y esto creo que poco a poco empieza a notarse en la ciudad de Tandil.

En paralelo a ese proceso, se viene dando un proceso inverso y es el de la unidad del peronismo, del año 2019 a esta parte, teniendo en cuenta que nosotros en el 2019 hicimos la mejor elección desde 1987, que fue la última vez que el peronismo conoció la victoria en la ciudad.

Si bien esta elección del 2019 no alcanzó para construir un triunfo, marcó un camino muy claro donde la unidad es condición pero no es la meta en sí misma. Es una unidad con propósito, no es unirnos porque sí.

Ese propósito es lo que nos ha enriquecido en nuestra visión y en la capacidad de construir el correlato entre la visión que tiene la vigencia del peronismo con el acontecer diario de los vecinos y vecinas de la ciudad. Empezamos a conectar de manera más capilar.

Hay una generación de dirigentes peronistas que empiezan a demostrar la capacidad de proyectar hacia adelante.

Y además, hay una generación de dirigentes en la ciudad de Tandil, hombres y mujeres del peronismo, que empiezan a demostrar la capacidad de proyectar también hacia adelante.

Una ciudad que tiene un enorme potencial que anida en su sociedad pero que debe ser explotado y para eso el sector público, el Estado, en interacción con el sector privado debe ser un agente dinamizador.

Es precisamente lo que ha perdido en el último tiempo.

En este encuentro diario con los vecinos, ¿cuáles son las problemáticas que más les preocupan a los habitantes de la ciudad?

Tengamos en cuenta que estamos en un contexto absolutamente extraordinario, probablemente el más extraordinario de la historia contemporánea de la humanidad, como han sido los pasados 19 meses de pandemia.

No digo que ya no estemos en pandemia pero claramente que estamos en un estadio superador producto del éxito absoluto de la campaña de vacunación.

Ahora bien, estos 19 meses, sin lugar a dudas, son los que marcan el orden de prioridades de las preocupaciones de la sociedad.

En primer lugar, fueron 19 meses signados por el fantasma, la mochila, de la posibilidad cierta y concreta de la muerte o de la enfermedad grave, propia o de un familiar o de un ser querido o de un vecino.

Y eso trastoca todos los órdenes de la vida, el orden social, el orden sanitario, el orden económico, el orden cultural, el orden educativo y por supuesto también el orden político.

En algún punto, la pandemia lo que ha dejado es ciertos asuntos que no dejan de ser importantísimos pero de alguna manera quedaron en segundo plano, como pueden ser la necesidad de diseñar, implementar, impulsar las políticas públicas que pongan a Tandil en la agenda del cuidado del medio ambiente, de la producción con agregado de valor, de la educación, del deporte, de la cultura.

Eso naturalmente quedó desplazado por las preocupaciones prioritarias que la pandemia puso de manifiesto.

Y son esas preocupaciones prioritarias las que signaron esta coyuntura electoral al menos hasta la primera etapa que es la elección de las PASO.

Hoy veo que estamos entrando semana a semana, día a día, en una nueva agenda social que justamente permite emerger porque aquella otra agenda signada por la pandemia poco a poco va quedando atrás.

¿Cómo está el tema de la seguridad en la ciudad?

Hay problemas por supuesto. Hay que decirlo, haciendo la salvedad que uno lo plantea con el mayor de los respetos hacia aquellas personas que han sufrido daños a la propiedad o a la integridad física de las personas, porque el delito existe, pero hay que decir también que no es la preocupación más extendida ni la problemática más seria de la ciudad en comparación a otros lugares de la Argentina, particularmente otros conglomerados urbanos.

Tandil tiene todavía la capacidad de impedir que la inseguridad sea un dolor de cabeza mayúsculo.

Tandil tiene todavía por su dimensión, por su volumen y por sus características sociales, la capacidad de impedir que la inseguridad sea un dolor de cabeza mayúsculo para la sociedad.

Ahora, para eso hay que activar políticas públicas y lo que nosotros vemos con mayor preocupación a lo largo del ciclo lunghista, como le decimos en Tandil a estos casi 20 años de gestión, es cómo se ha desencadenado de manera progresiva un proceso de desigualdad, de inequidades, cada vez más importantes.

Y eso abona el caldo de cultivo para que, entre otras cosas, el delito, la delincuencia, la inseguridad, se conviertan en un futuro no muy lejano, si es que no revertimos este proceso, en un problema mucho más serio.

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